Bueno, lectores, no sé cuántos sean, pero les quiero pedir un favor. Si pudieran sacar de su tiempo y dar su voto y compartir esta imagen se los voy a agradecer en el alma.
https://www.talenthouse.com/i/452/submission/130093/2477d9a6
Es una foto que subí hace un tiempo a este mismo espacio y la razón principal por la que participo con ella en la competencia de Microsoft, es que la misma fue borrada (se le pintó encima) y representa lo efímero del arte urbano. Pero al compartirla busco que se aprecie el arte que existe en el graffiti y como es una forma de Arte que todos compartimos y podemos apreciar.
Nuevamente, gracias.
viernes, 22 de agosto de 2014
martes, 12 de agosto de 2014
Vamos a expresarnos
Mucho se ha hablado de las expresiones vertidas por el
director de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Antonio Molina, y las
expresiones vertidas por los exponentes del género urbano, reggaetón, acerca de
la música que cada quien practica. Se ha creado un debate acalorado entre
quienes defienden cada uno de los géneros, un dime y direte de proporciones
boricuas (normalmente épicas) por las redes sociales. Entiendo que dije que
solo dejaría que un video hablara por mí, pero, como estudiante de maestría y
defensor del arte en cualquiera de sus formas (actualmente trabajo con el arte
urbano), no puedo dejar que este debate se siga acalorando sin tomar parte en
el asunto.
Debo comenzar por decir
que no avalo las expresiones de Ramón Ayala, mejor conocido como Daddy Yankee,
pues sus expresiones son vacías y poco fundadas. Pero tampoco avalo las
expresiones del mentado director de la Orquesta (que parece olvidar que la
orquesta que dirige en el 2008 tocó en un concierto junto a Don Omar, otro de los
pilares del género que hoy critica y si no me creen darle click a un botón es
suficiente: https://www.youtube.com/watch?v=UO1oAxdn6JU)
Ahora que queda ese
punto aclarado, comencemos por exponer varios puntos:
1.
Las
letras del reggaetón son misóginas, machistas, sexuales, explícitas y violentas
2.
El
baile del reggaetón es sexual, misógino, machista y denigrante
3.
El
reggaetón ES MUSICA
4.
La
música clásica ES ELITISTA y EXCLUYENTE (a juzgar por las expresiones que he
leído)
5.
La
música clásica ES BELLA
6.
La
música clásica, FUE EL REGGAETON DE SU EPOCA (con esto quiero decir que las
mismas críticas que hoy le hacen a los exponentes del reggaetón y otros tipos
de música urbana, es la misma que recibieron Mozart, Bach y Beethoven, entre
otros. Pues estos representaban una “Contra-Cultura” cuando el Canon musical
del momento iba en otra dirección)
Aclarados esos puntos, comencemos mi “exposición”. El
reggaetón es un género musical que ha sido criticado desde sus inicios. Era un
género underground que los jóvenes escuchaban casi siempre a escondidas de sus
padres, pues el mismo era un género, como he descrito más arriba, violento,
misógino, machista y degradante (para la mujer). Pero si nos detenemos por solo
un segundo nos daremos cuenta que la SALSA también tiene estas cualidades (y yo
no veo a nadie diciendo que las letras de la salsa son veneno y cáncer para la
sociedad). De hecho, el baile de la salsa es uno muy sensual y a juzgar por las
letras de Frankie Ruiz, también bastante sexual (“Bailando…. Hicimos el amor”).
También tendía a ser bastante machista, misógino y violento. Aunque, como
sucede con el reggaetón, no se daba en todas las canciones.
Entonces, ¿por qué arremeter solo contra el reggaetón?
¿Por la fama que ha alcanzado el género? O quizás hay una razón más intrínseca
y poderosa… ¿prejuicios? Digo esto pues muchos de los exponentes del género
antes mencionado, no tienen, evidentemente, el nivel educativo que tenemos
muchos otros. Muchos vienen de familias con un nivel económico inferior a
muchos de nosotros. Y debido a esto, muy probablemente, no tuvieron el acceso
que personas como yo, tuvieron a la música clásica y a una educación musical
(básica, pero la tuve). Muchos vienen de familias hechas trizas y encontraron
que podían rimar y “cantar” para vivir y salir de las calles. Cosa que le
aplaudo, pues decidieron ser exponentes de un género musical creciente, antes
de ser gatilleros que podían estar en la calle matando gente en la Baldorioty.
Y si, considero que el reggaetón es música. Bueno, si
consideramos que el “Dubstep” es música… el reggaetón TIENE que ser música.
Aparte, en el video que antes mencioné, se demuestra que en efecto, el
reggaetón PUEDE tocarse con una orquesta sinfónica, por lo que no veo un
“issue” en si es música o no. Que sus letras son fuertes, si, pero también eran
fuertes las letras de la salsa cuando tocaban temas de índole social u otras
cosas. Si, en la salsa lo mezclaban con humor y cadencia, pero estaban ahí. En
cuanto a si las letras son o no poéticas, ya he respondido eso en otros
escritos y la respuesta es simple… SI, si es poesía. Y antes de que lo olvide,
Calle 13 comenzó en el reggaetón y luego siguió el curso natural de su música.
Ahora, lo que hoy llamamos “música clásica”
experimentó la misma crítica en su momento. Muchos pensaban que era muy
ruidosa. Por lo que realmente no entiendo como estudiosos de la música, pasan
este detalle por alto y en su elitismo marcado, critican un género naciente,
que por las circunstancias de la vida, es más accesible que otros tipos de
música, para el puertorriqueño de a pie. Con textos como los que he leído y
expresiones como las que he escuchado, realmente lo que hacemos es crear una
línea divisoria marcada y un estancamiento cultural. Si, porque la línea a
seguir es la fusión de géneros, algo que Don Omar y la Sinfónica experimentaron
en 2008 con gran éxito.
En fin, si seguimos creando divisiones en un país que
ya tiene divisiones marcadas en diversas áreas, nos quedaremos con un país
total y completamente estancado. Sin opción de movilidad, en el que hay cosas
para los ricos y hay cosas para los pobres, pero nunca deben mezclarse. El
verdadero cáncer (o veneno) es creer que tenemos TODA la verdad y no atrevernos
a ver lo bueno que hay en las diversas cosas.
*Aclaro que entiendo que poca gente ha de leer esto,
en comparación con la “Carta abierta a Daddy Yankee", pero bueno…
sábado, 22 de marzo de 2014
3 am
“Hostia,
otra vez despierto a esta hora”, no le bastaba a la noche con hacerme la vida
de cuadros para poder alcanzar los brazos de Morfeo. No, también debía hacerme despertar
de golpe en medio del sueño. La almohada ya húmeda por la saliva que brotaba
como alcantarilla destapada en alguna urbanización de San Juan, las sábanas
pareciendo una extensión de la piel, que por el calor sofocante de la ciudad
había decidido dejar tal y como el supremo creador la había designado, y la
impropia lucecita roja parpadeante del despertador me hacían compañía en este
instante maldito donde la mente corre y las ideas se esparcen por el aire.
Despegué el rostro de la almohada para estudiar mi alrededor, por alguna razón
sentía algo extraño en el aire, un olor distinto, no tan sutil como el de la
lluvia que escuchaba chocando contra la ventana, tampoco tan fuerte como el del
sudor que emanaba de mis poros. “¿Qué es ese olor? ¿Acaso es su perfume?” Cada
vez se hacía más fuerte, penetrando por mis fosas nasales como tropas invasoras
en el momento cumbre de la guerra.
Exploré la
habitación y estaba tal y como la había dejado antes de cerrar los ojos y
decidir luchar contra la noche y encontrar el sueño. Tomé la toalla y de puntas
caminé hacia la sala. El olor se hacía cada vez más fuerte a medida que me
acercaba a ese espacio común donde recibía las pocas visitas y donde tantas
noches buenas tenían su inicio. Al acercarme pude percatarme de que mi primera
intuición era la correcta, el 212 que Ella solía utilizar. “¿Cómo es posible?
Ella no me visita desde aquella noche” ¿Sería posible, sería que Ella decidió
darse la vuelta y no recordaba el suceso? Me parecía tan surreal que Dalí
hubiese hecho una pintura genial basándose en mis pensamientos. No sería del
todo descabellado, asumiendo que la noche fue de total locura por la punzada en
la cabeza que hacía su aparición, fácilmente pude haberme encontrado con Ella y
terminar aquí sin tener recuerdo alguno.
Seguí mi
camino hacia la sala, con la feliz esperanza de encontrarme con Ella plácidamente dormida en el sofá. Seguía la tenue luz roja parpadeante a la distancia, su
celular tal vez, era como mi estrella del norte, la guía hasta sus labios,
labios en los que quería pasar noches enteras. Esos labios de los que ya no me
quedaba más que el recuerdo de cómo los movía con sutileza tal que todo lo que
de ellos emanaba era tan culto que mis oídos debían adaptarse a las
rimbombantes palabras que soltaban. Continué caminando, de puntitas y despacio,
no deseaba dar un mal paso y despertarla. Deseaba ver su hermoso cuerpo desnudo
en total sobriedad una vez más, ese cuerpo que era el causante de varias
desveladas húmedas y de mis deseos más viscerales. Movía un pie y luego el
otro, marcando el rumbo que me señalaba la lucecita roja parpadeante.
Ya estaba
suficientemente cerca como para sentir el olor del 212 dándome golpes en el
rostro, me incliné para verla de frente para ver su rostro,
realmente para verla desnuda nuevamente. Su cabello le cubría y la sábana que,
al parecer, había colocado sobre Ella le protegía del frío. Me arrodillo para
seguir sintiendo su olor antes de acercarme más a su piel, solo cubierta por
esa fina sábana que había escogido en mi desmemoria. La lucecita seguía su
parpadeo y un golpe húmedo hizo que saltara.
Eran las 3
de la mañana…. “¿Otra vez a esta hora?”
domingo, 16 de febrero de 2014
Designio
“Pero y
¿por qué no me dejas subir? ¿Por qué te burlas de mí? Ay creador, por favor,
dame la oportunidad de servir de algo. No me sigas embarrando, que mientras más
me embarro menos te amo. Te rezo, te rezo tanto, pero nada recibo a cambio.
¿Cómo pretendes que mantenga esta fe ciega? ¿Cómo pretendes que les crea a los
predicadores que de ti me hablan? Creador, mi divinidad, ante ti me postro y te
ruego. Déjame subir, déjame salir de aquí, ya no te burles de mí.” Fue el
lamento más fuerte que he recibido, me conmovieron las lágrimas de mi creación.
Nunca le había oído con tanto sentimiento, con tanto amor. Es la única creación
que se permitió sacarme en cara que me divierto con su desventura, es quien
único se ha percatado de mi juego.
Un juego
que sonaba dictatorial, no tenía para lo creado opción alguna más que hacer
caso de lo que dicta mi pensar. Ellos no tenían, jamás, voz para reclamar nada,
ni siquiera para quejarse. Pero todo cambió con el ruego de esta creación.
Aquella noche en la que se postró junto a su cama e implorando me reprochaba.
Cierto, su vida había estado a merced de mis palabras, de mis letras y mis
designios. Nunca había tenido la potestad sobre sus acciones y era casi como si
el juego de la memoria que en mí se hacía visible, corriera libremente en su
vida. Esa creación era yo, pero no era yo. Era la vida que yo creía que estaba
viviendo, olvidando por completo los instantes en los que me volvía el
gobernante totalitario de la vida de ellos, los instantes en los que yo era
Dios.
Así, esa
noche decidí responder a sus súplicas, a sus lágrimas desparramadas por el
suelo, a sus ruegos perdidos en las páginas anteriores. Ya no sería más un
espejo vivo de mis desventuras con la divinidad en la que suelo creer, por el
contrario, ahora yo sería su Dios benevolente. Su vida cambiaría para ser lo
que yo deseo para la mía. Con esto no estoy diciendo que dejaré de jugar a ser
Dios y a ser un despótico rey en la vida de estas creaciones mías, por el
contrario, solo digo que he de suavizar mis acciones para permitirles mayor
libertad de elección. Tendrá frente a sí el camino que desea y el camino que
deseo y al final habrá de escoger el que mayor placer le cause. Después de
todo, quiero que continúe implorándome en sus noches, pues sus súplicas
mantienen mi inmortalidad, como los ruegos de los mortales mantienen vivos a
los dioses del Olimpo.
Cuando
despertó, sintió un derroche de energías que no había sentido nunca antes, pero
olvidó agradecerme. Su gato morirá….
domingo, 9 de febrero de 2014
A la ventana
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| "Gala"-Salvador Dalí |
Observaba
el papel con esmero tal que hasta el más inculto diría que se acercaba la mayor
de las tormentas que su mente podría crear. Empuñaba el lápiz y fuertemente
presionaba el carbón sobre la blancura del textil, para luego levantarlo
dejando simplemente la impresión de un tenue punto. El proceso se repetía con
cada minuto que pasaba, asomaba la vista por la ventana que daba hacia la casa
vecina y luego al folio, así sucesivamente por las siguientes dos horas.
Siempre dejando una impresión más profunda del mismo punto carbonáceo, no
dejaba un trazo, no había una letra, pero si flotaban muchas ideas.
Al cabo de
esas dos horas se levantó del asiento, caminó hacia la ventana y fue entonces
cuando la vio. Sus negros cabellos cayendo de manera ondulante por su cuello,
cual cascada que se desbarracaba por unos aliriados peñascos. Su piel arropada
de estrellas, sus ojos profundamente flechados en un punto exacto del espejo en
su tocador. Soltó su blusa dejándola caer descuidadamente. Estaba él absorto en
la imagen, ¿cómo era posible que nunca hubiese visto tal creación? ¿Cómo
alguien como él había pasado por alto tal visión? Siguió observando, como un
niño travieso que espera ver el resultado de su más reciente travesura. Cuando
ella se volteaba, él se ocultaba, cuando ella regresaba al tocador, él se
asomaba. Así hasta que ella se hubo despojado de todas sus vestiduras.
Entonces
fue que la tuvo de frente, enmarcada por su ventana, la más bella obra de arte
que sus ojos habían podido crear jamás. Su piel marcada de estrellas, sus
negros cabellos bajando en cascada por su cuello y sus ojos ahora fijos en la
ventana contraria; sonrió y se ocultó. Por su parte él tomó el lápiz y comenzó
a escribir lo que primero llegara a su mente.
La suave
brisa hacía que las cortinas de su alcoba se levantaran hasta rozar su rostro.
Con un movimiento abrupto levantó el rostro descubriendo el papel lleno de
puntos carbonáceos frente a sí, sin más acompañantes que un lápiz quebrado y
una vista cansada. Creyó escuchar el estruendo de un camión alejarse de la
calle adjunta a su habitación y al levantarse para observar qué ocurría pudo
ver una piel y unos cabellos extrañamente familiares, ella volteó para internalizar
su entorno y al descubrirle en la ventana le dirigió una tímida sonrisa en la
que él se reconoció. Desde entonces aguarda todas las tardes, cuando la suave
brisa agita sus cortinas, frente a la ventana, esperando tener un vistazo de
esa piel bañada de estrellas y de esa obra maestra de la que no podía borrar la
impresión.
domingo, 15 de diciembre de 2013
El andén número doce
![]() |
Era el
andén número doce, el año no lo recuerdo muy bien, comenzaba el brusco
movimiento ondulante provocado por las ruedas del tren que comenzaba a moverse,
a alejarse de ese estado estancado putrefacto en el que había estado
oxidándose. En esos primeros segundos de la partida no cesaba de recordarla con
su cabello negro asido a un lado, con esa mirada tranquila observando al punto
fijo del salón de baile en el que nos encontramos.
Recordé su
poesía, recordé sus cuentos y sus rostros, observándome desde el papel en el
que los plasmó con esa tinta roja distintiva. Con el tren se alejaba mi esperanza
de algún día permanecer entre sus papeles levemente amarillos, tiznados con el
color del tiempo. Atrás quedaba el andén número doce, atrás quedaban mis sueños
de joven libre, por las calles de Buenos Aires. Atrás quedaba mi pequeña niña
de los cabellos negros.
Pero no
podía dejar de quererla, no podía dejar de pensarla. Buscaba escribir, lograr
lo que ella lograba en esos papeles marchitos por el tiempo. Buscaba alguna
imagen que pudiera plasmar en palabras, una imagen de esas que ella plasmaba
tanto en la tinta de un lápiz de cera como en la tinta que dejaba la maquinilla
dura, oscura, oxidada que se encontraba en el sótano de la casa de sus padres.
Quería comprenderla, quería quedarme en sus palabras, como ella se mantiene en
las mías.
Y el tren
avanzaba, se movía hacia la boca del dragón que me consumía todas las noches.
Ese dragón de los ojos rojos que me observa desde la ventana con sus grandes y
afilados colmillos de lanza, buscando traspasar mis entrañas y beber mi ser. El
dragón que ella me había lanzado, ese dragón que no me permitía dormir, pues
estaba presente en cada latido de mi corazón, en cada nervio que se activaba en
el momento en que la recordaba.
Se movía
lentamente dejando atrás el recuerdo, dejando atrás a la niña del pelo negro.
La misma niña que prefirió seguir su cuerpo a seguir su intelecto. La misma
niña que ya no era niña, pues desde aquella noche fue mujer. Mujer en las
palabras, mujer en las letras, mujer… mujer pues estuvo detrás de mis secretos
más íntimos. Del plagio que me consume, de la incapacidad al escribir de manera
tan íntima como ella lo lograba.
Y con el
movimiento me adentraba cada vez más en el camino del dragón. Ella quedaba en
el andén número doce habiendo encontrado amor, habiendo encontrado la manera de
que sus palabras brotaran libres, brotaran junto a sus dibujos de manera
irreflexiva y abriendo una cornucopia de sabores, textos y texturas. Quedaba
ella con lo que atrás debía dejar, pero se mantenía, se mantenía porque mis
letras no la dejaban ir, porque ellas querían que permaneciera ahí para que
fueran lo único que impidiera que cayera por el esófago de aquel dragón que
ella había lanzado a mi camino.
Era el
andén número doce, después de recorrer, después de esperar encontrármela, nunca
llegó. Quería verla una última vez, saber que la bestia no estaría esperando
por mí al final del camino. Imaginar que no sería capaz de tal sacrificio. Pero
no estuvo, el tren se alejó y atrás quedó Buenos Aires. Llegué a mi destino que
no era lo mismo, me sentía solo y vacío.
A los pocos
días recibí una carta, en el mismo papel amarillo en el que ella escribía.
Sentí a la bestia posarse a mis espaldas. Abrí la carta con el aliento putrefacto
del dragón insertándose por cada uno de mis poros. Leí sus letras y al voltear
el rostro… vi la negrura de sus cabellos y el miedo inminente de saberme
devorado por la bestia del olvido. Al final… todo cesó de existir.
El
movimiento ondulante del tren y el sonido de la poderosa maquinaria que le
hacía adelantarse en el camino hicieron que mis ojos se separaran. A lo lejos
veía mi destino, Buenos Aires, que me esperaba con sus brazos extendidos y toda
una vida por delante. Saqué la libreta y comencé a hacer garabatos de letras y
rostros, de quienes fuera que pudiera observar. Al cabo de unas horas el tren
se detuvo.
Había
llegado al andén número doce en Buenos Aires, el año no lo recuerdo bien, mi
traje gris impecable me hacía sentir importante al llegar a una nueva ciudad.
Entonces la vi, su cabello negro asido a un lado y su traje de color carmesí.
Me miró de reojo y él la tomó del brazo, yo solo decidí seguir, algún día la
tendría cerca de mí, después de todo, mucho tiempo quedaba para encontrármela. Después de
todo la bestia del olvido me había hecho dejar atrás el rincón y comenzaba un
nuevo rumbo.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Noche de Poesía

Como sabrán, estoy cursando mi primer año de maestría y no me ha sido sencillo acoplarme al cambio que ha dado mi vida. Los primeros meses fueron casi un martirio para mí, pero con el pasar del tiempo he ido encajando y en parte es debido a que he hecho buenas amistades en el mundo de la "literatura underground." Lo digo de esta forma, pues ninguno somos "escritores" reconocidos o en todas las de la "ley." Escribimos, porque sentimos la necesidad de hacerlo. Y en una noche de poesía, en un pub, bastante cerca a la universidad en la que cursé mi bachillerato, siento que me he encontrado. Esa noche comencé un cambio en mí, esa noche de poesía creo que comenzó lo que debía comenzar. Leí solo dos "poemas" de los que tenía planeado leer por cuestiones de tiempo, pero fueron suficientes para lograr aplausos y el comentario de uno de esos jóvenes cuando me dijo: "El bebé va por buen camino" (si me apodan de esa manera, pues soy el menor de todos los que declaman regularmente).
Sin más preámbulo, comparto con ustedes lo que esa noche leí para un público bastante variado.
El primero, y el que más elogios logró, lo "titulé" (realmente nunca titulo nada) "Fuiste sol" y es el que se acoplaba al tema de la noche "naturaleza".
Fuiste sol
Fuiste sol,
fuiste mar, fuiste tierra
Fuiste
aquello por lo que aprendí a navegar
A circundar
los rincones perdidos de esta tierra
Y por quien
aprendí a caminar
Cartografiaste
los mapas que no quise seguir
Besaste
cada paso que no di
Circulaste
los puntos cardinales que no visité
Y me
seguiste hasta el rincón donde terminé
Fuiste el
viento que sopló mi velero
Fuiste el
canto que me hizo dormir
Fuiste todo
lo que errante no vi
Fuiste
aquello que estuvo siempre ahí
Me
detuviste en mi camino y me hiciste observar
Fuiste
madre en tiempos de necesidad
Proveedora
en momentos de austeridad
Fuiste luz
en momentos de total oscuridad
Me hiciste
observar y aprender a andar
Siguiendo
tus pasos, siguiendo tu calzada
Llegando a
sentirte en las madrugadas
Fuiste
árbol, fuiste tierra, fuiste dama
Fuiste la
madre primera, fuiste diosa eterna
Hoy mi voz
te reclama, santa Pachamama
Diosa
Madre… Diosa Tierra
Bendita sea
la pureza, que los hombres desdeñan
Bendita tu
entre todas las mujeres
Bendita tu
que siendo diosa te volviste esclava
Bendita tu
que al golpearte nos diste la otra cara
Bendita tu
que al lastimarte nos das la vida
Bendita tu
que nos diste tanto, sin pedir nada
Fuiste
verso, fuiste estrofa, fuiste esto
Fuiste todo
lo que no quisimos ver
Y ahora
tarde hemos de enmendar
Ahora tarde
te hemos de adorar
Diosa
madre, diosa eterna, diosa verdadera
Ruega por
estos pobres pecadores
Ante el
Olimpo que riges
Ahora y en
la hora, de nuestra muerte…
Este segundo, nació de leer una entrada en el blog de una profesora a quien tengo el placer de llamar amiga/mentora/correctora/traductora/editora y por su sencillez, me lanzó esta idea. "Pues así..."
Pues así
Como cuando
decides escribir un poema
y las palabras
no brotan…
Como cuando
te inspira lo que te rodea
pero te
deja sin palabras…
Como cuando
tu voz desea ser escuchada
pero se
vuelve nada entre la multitud…
Como cuando
al universo le gritas
Tira pa’lante…
Como cuando
la suerte se desquebraja…
Como cuando
ya no hay tragos para compartir…
Como cuando
los versos se esfuman antes de salir…
Como cuando
te sientes desnudo en una tarima…
Como cuando
sabes que le hablas a oídos sordos…
Como cuando
la naturaleza te reclama…
Como cuando
la noche te coge escribiendo…
Como cuando
estás parado, una noche, declamando
sin saber,
cómo, por qué o cuándo…
Pues así…
Entonces pienso también compartir dos poemas que tenía planeado leer, pero por el tiempo no se pudo... el primero "Mi plan es no tener planes"
Mi plan es no tener planes
Mi plan es
no tener planes y viajar el mundo como Magallanes
Como un
antiguo Argonauta buscando la última esperanza
Dando
tumbos por los mares y surcando por los aires
Yendo y
viniendo de aventuras y desventuras
Mi plan es
no tener planes, llegar a tu orilla sin yo desear aquello
Ver el
mundo como a nadie se le ha ocurrido verlo
Completamente
desde tus ojos y sin un mapa recorrer tu entorno
Nadar en
tus ríos y rozar tus montañas
Y descubrir
lo que descubrieron antes, pero sin planes
Dejar
surgir lo que deba surgir, tropezar entre montes y valles
Adentrarme
en cuevas para encontrar el néctar de Afrodita
Luchar con
Marte en el monte de Venus
Y hacer
valer todo aquello que debo
Mi plan es
no tener planes y viajar el mundo como Magallanes
Descubriendo
fronteras, trazando caminos y buscando un destino
Mi plan es
no tener planes, pero mi plan es de alguna manera encontrarte
Entonces el cuarto llevaba tiempo rondando en la computadora, en las libretas y en la mente. La misma profesora comentó sobre él y varias personas lo hicieron. Lo leí, releí y volví a revisar... luego de varias revisiones este es el resultado... "Medias negras"
Medias Negras
“Llevaba medias negras, bufanda a cuadros,
minifalda azul.”
Se apareció
de repente
Sin
encomendarse a la sagrada trinidad
Sonaba
“Medias negras” en la vellonera
Era la
versión salsera
Willy
Chirino entonaba las letras que Sabina escribió
Una lluvia
estrepitosa cayó
Y la calle
entera en un río se convirtió
Tuvo suerte
de que no se mojó
La mirada
me robó
Con su
contoneo, con ese sagrado meneo
Con su
minifalda a cuadros
Y esos ojos
color marrón
Su porte de
ninfa afrodisiaca
Y su meneo
de caderas
Que al más
noble hace pecar
Se acercó a
la barra, donde estaba
Sus caderas
alcanzando mis muslos
Sus manos
bordeando el filo
El
cantinero le sirvió y me miró
El corazón
del pecho se me salió
Por un
segundo sentí la muerte a mi lado
Me sonrió y
me dijo que se llamaba Elisa
Mi mirada
debió delatar
Lo que mi
boca no se atrevía a esbozar
Comentó que
andaba sin rumbo
Y que esa
noche no tenía frisa
Recompuse
mis ganas y sonriendo comenté
Que en mi
apartamento hacía buena brisa
Y que con
gusto sería su cobija
Una
carcajada al viento soltó
Y sin
pensarlo mucho me invitó
A una mesa donde
nadie nos estorbara
Y donde
Sabina hiciera su juego de voz
Con sus
manos robó mi corazón
Su sonrisa
se volvió la patria de un poema
Ay Willy Chirino! Ay Sabina!
Si supieran
de este mujerón
Caminamos a
lo lejano
Nuestro
destino, una clandestina unión
Llevaba
medias negras y minifalda a cuadros
Tal y como
sucedió en la canción
Mi corazón
se llevó
Besamos,
tocamos y sentimos los espectros conjurados
Con el sol
en la ventana desperté
Sintiendo
solo el hueco de su ausencia en mi colchón
Ay maldita
madrugada que se burló de mí
Y yo que me
creía Ryan Gosling
Si la ven
rondando el Mirador
Díganle que
le he compuesto estas letras
Llevaba
medias negras y Sabina se la llevó.
Espero que como yo, disfruten de un rato de "poesía"... agradezco su lectura.
Armenteros
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