domingo, 30 de junio de 2013

Mis rostros de "The Lost Symbol" de Dan Brown

Bueno, siguiendo mi línea de imaginarme personajes en las novelas y de paso siguiendo con Dan Brown hoy les voy a hablar sobre quienes elegí para que representaran en mi imaginación los personajes del libro que precedió a “Infierno”, “The Lost Symbol”. Siendo francos es el libro que menos me ha gustado de los cuatro en los que Robert Langdon es el personaje principal. Habiendo dicho eso, el libro en sí no está mal, solo que el final me desinfló por completo. Pero a lo que vinimos, los personajes. Contrario a “Infierno”, en este los personajes saltaron rápidamente a mi vista. Quizás por la fuerza de su carácter, más que por el físico en sí, luego de haberle dado una relectura al libro... aquí está la lista.

Robert Langdon: Como dije en la entrada anterior, no es muy difícil imaginarse a este profesor. Tom Hanks ya nos hizo el trabajo sencillo para nosotros los lectores.



Mal’akh: El antagonista, Zachary Solomon, persona robusta, con una meta trazada. Aquí todo depende por qué área se valla el lector. Si se quiere ver sólo el físico Vin Diesel es la respuesta idónea. Pero como yo lo vi, este es un personaje que no solamente está lleno de esteroides y parece una montaña ambulante, también es un camaleón. Es suficientemente inteligente como para engañar a todos y lograr su cometido, es tanto el asesino como la mente maestra detrás del plan. Por tanto mi persona idónea sería Arnold Vosloo en un papel un tanto similar al que tuvo en The Mummy.



Peter Solomon: Por alguna extraña razón este personaje me traía a la mente solo una persona… Richard Gere. Y tal y como dije con Michelle Pfeiffer… nada más que decir.



Katherine Solomon: Tal y como su hermano Peter, este personaje solo me traía una actriz a la mente… Catherine Zeta-Jones. Sí, creo que Catherine como una sexy científica hará el truco.



Warren Belamy: El arquitecto de la capital, compañero de Peter Solomon en los masones. Tal y como los personajes anteriores este solo me evocó un actor… Morgan Freeman.



Inoue Sato: Directora de la oficina de seguridad de la CIA… y tampoco me fue muy complicado encontrarle un rostro… Linda Hunt




Si, comienzo a creer que si me dejan a cargo el casting para una película y me dan una fortuna para gastar puedo hacer un elenco de primera saliendo de cualquier libro. Es más.. Dan, déjame elegir los actores para las siguientes películas.

miércoles, 26 de junio de 2013

Experimento literario

   
Por cada taza hay mil historias

     La música estaba en todo su apogeo, un sonido suave que te lleva a un trance, las cuerdas de una guitarra resonando en todo el establecimiento y la voz de un cantante diciendo “Quieren que hable… quieren que escupa…”. La suave brisa del campo entrando por la ventana, las risotadas de varios jóvenes que tanto suben como bajan en este lugar y las palabras alejadas de aquellos que entran y salen de la catedral del conocimiento que queda justo en frente de donde suelo pasar mis tardes. El olor del alcohol se mezcla con el olor de los libros y el olor de un café recién hecho. Chicos y chicas suben en trance camino a la barra para pedir aquello a lo que llamen “néctar de los dioses”, sea café o sea una buena cerveza. Todos se miran, todos me miran, ninguno hace ningún gesto pero sé que todos esperan que me mueva para atacar la mesa en la que estoy como pirañas hambrientas devorando su presa.

       Mientras todo ocurre yo sigo absorto en mi libreta, escribiendo, haciendo eso que me da el escape diario que tanto anhelo. Hoy, contrario a otros días, mis palabras no se transportan a la poesía, aunque muy bien podrían debido a la música. Hoy tengo otras cosas en la mente y por eso escribo, escribo para describir, para darle vida a una nueva persona, una que lleva días rondando mi mente. Su pelo castaño y su mechón rosa, su lunar en el centro del mentón, su tatuaje de coquí taíno justo detrás de la oreja izquierda, sus ojos color miel que son tan penetrantes como una espada medieval. Poco a poco toma vida esa persona que me ha tocado a la puerta. Sus gustos musicales ahora correspondidos por la música que me rodea “Todo pasa y todo queda… pero lo nuestro es pasar…”. Ella se quedó con mi mente y no he logrado darle vida, pero al menos sé cómo describirla.

       Me levanto dejando la libreta cerrada con el lápiz dentro, me dirijo a la barra a pedir otra cerveza de esas de Chicago llamadas “312” y regreso a mi puesto. Las miradas de pirañas cesaron y ya puedo estar tranquilo, sabiendo que mi puesto está seguro. Fue en ese momento que subió ella, una chica casi idéntica a Camila, acompañada de una chica color canela. El color sepia de la piel de esta chica me dio el tono de piel de mi Camila y así lo escribí. Fueron directo a la barra y contrario a mí, pidieron un café. Se sentaron en una esquina a esperar y pude seguir observando detalles de esta mujer. Como si el destino supiera mi pensar el sonido distintivo de la guitarra de Carlos Santana se quedó con el lugar y “Smooth” se apoderó de mi pensamiento. El movimiento ondulante del cuerpo de esta mujer me hipnotizó.

       Con cada movimiento de izquierda a derecha y de derecha a izquierda me transportaba a un sueño, como aquel de Evaki. Tan absorto de la realidad quedé, que no me percaté que había terminado la botella de cerveza y la llevé vacía a mi boca. La coloqué en un lado y me levanté nuevamente, caminando hacia la barra, cuidadosamente observando cada detalle de esta visión alcoholizada que creaba mi mente. Tan convencido estaba de que esta chica no podía existir que comencé a explorar detalles inexplorados de ella antes de que desapareciera. Su cabello corto y castaño, su cuello medianamente largo, su espalda bien puesta y sus brazos, sus piernas de atleta, todo eso fue tomando forma en mi mente a medida que me acercaba y pasaba por su lado. Su perfil me resultó más hermoso aún, su nariz resaltaba por encima de sus labios, su sonrisa se hacía visible y su mentón era como lo esperaba. Me detuve en la barra a pedir lo habitual y en ese tiempo pude, de reojo, tomar más detalles de esta chica. Sus ojos grandes y casi saltones se quedaron plasmados en mi mente, ese color marrón que observaba sin detenerme, sus labios pequeños pero sutilmente hermosos, con un color rosado suave, su nariz redondeada que reflejaba un tanto las raíces africanas con las que todo puertorriqueño cuenta, sus pómulos, en fin su rostro completo y su forma de mirar fueron lo necesario para apoderarse de mi persona. Me volteé para regresar y me percaté de algo que no me había fijado aún, su amiga ya no estaba.

       Ella estaba sola almorzando un plato de pasta hecha en casa y una botella de agua. “Por una de tus caricias yo soy capaz de dejarlo todo mi amor”, si Tommy Torres supiera que su canción sonó en un momento tan característico hubiese sonreído. Tomé aire y me acerqué a la chica, “Buen provecho”. Se volteó me plasmó una mirada fija en mis ojos y una sonrisa amplia. Sin duda alguna era Camila, Camila la de mi mente, Camila mi personaje, Camila a quien le había dado vida a penas unos minutos antes, Camila la que ahora me enamoraba la vida. El único problema era, que no era Camila y que estaba frente a mí y yo perdido en su mirada. Sonreí pues no supe gesticular más palabras que las que ya habían salido de mis cuerdas vocales.

       Siempre he dicho que las casualidades no existen y este era un caso en el que lo supe con certeza, no existen las casualidades. Tan así que Jarabe de Palo se apoderó del lugar en ese preciso momento “Te digo que Romeo y Julieta no eran de este planeta…”. Y lo que comenzó en escritura, se volvió palabra, de palabra se volvió imagen y de imagen pasó a ser tocado. Su presencia se quedó plasmada en mi mente y solo lamenté que al despedirnos sabía que a esta chica no la vería con facilidad en mucho tiempo. Cronos había hecho de las suyas nuevamente, al menos en esta ocasión me permitió completar a mi Camila y ver si puedo darle vida.

domingo, 23 de junio de 2013

Mis rostros del "Infierno" de Dan Brown

Todos tenemos manías absurdas, complejas o quizás completamente racionales. Una de las mías es imaginarme actores representando personajes cada vez que leo un libro. Por tanto no me fue sorpresa alguna que esto sucediera durante mi aventura de dos días y medio leyendo el último libro de Dan Brown: Infierno. Al leerla cada uno de los personajes tomó vida gracias a un actor o actriz en específico que me inspiró una imagen concreta sobre cada uno de los personajes de la novela. Decidí hacer un recuento de cada uno de los más importantes, quizás para que al leerla visualicen la forma en que yo los vi y puedan crear su imagen, ya sea confirmando mi pensar o distanciándose de la misma. Sin más preámbulo.

Robert Langdon: Nuestro protagonista, no es muy difícil imaginarse a este personaje. Gracias a las películas de “El código Da Vinci” y “Ángeles y Demonios”  se tiene una idea clara de cómo se puede visualizar este personaje… Tom Hanks. Así que no daré mucha explicación sobre este, pues ya es un personaje recurrente.



Bertrand Zobrist: El antagonista principal de la obra, no es muy fácil apreciar a este personaje debido a que no aparece tanto durante la novela. Pero las veces que aparece nos dejan claro cuál es su personalidad y su forma de ser, así como su físico. Es por esto que lo visualicé como Alexander Skarsgård, apuesto, rubio, esbelto y con una mirada maniática en sus ojos.



Felicity Sienna Brooks: Doctora, pasado amoroso con Zobrist y una figura ambigua durante la novela. La actriz que encarne este papel tiene que ser tremenda actriz. Quizás quien imaginé en este papel tenga que salir de su habitual rol de "chica sexy" o la típica niña bonita, pero podría lograrlo. Elisha Cuthbert




Elizabeth Sinskey: La directora del WHO. Este personaje me tomó muy poco tiempo descifrarlo… Michelle Pfeiffer. Nada más que decir.



The Provost: jefe del “Consortium”…  Por alguna extraña razón pienso en Omar Epps, aparte su papel como Dr. Foreman en la serie House puede ser de ayuda al realizar este papel.



Vayentha: Esta agente de campo del “Consortium” tiene que aparentar ser fría y calculadora. Pero físicamente la visualizo como Zoe Saldaña.



Cristoph Brüder: El jefe del equipo SRS, soldado capacitado… Dwayne Johnson aka. The Rock



Estos son los personajes más predominantes durante la trama. Pudieran diferir de mi opinión pero creo que cada uno de esos rostros que le coloqué irían muy bien con cada personaje.

Ahora mi opinión del libro, siendo un fanático del personaje de Robert Langdon he leído todos los libros en los que este personaje es eje. Sigo siendo creyente de que “Angeles y Demonios” es el mejor de los libros que lo incluyen, aunque la película no le llegue ni a los tobillos. Ahora bien, con “Infierno” Dan Brown nos muestra madurez como escritor y nos adentra aún más en el mundo de este Indiana Jones de Harvard. Es un libro lleno de giros sorpresas y que ningún lector debería perderse, aunque sea para entretenerse un rato. Es un libro altamente recomendado, para los amantes de Dante y los que no.

sábado, 27 de abril de 2013

Me visitó

Y todavía la espero

Era una tarde de esas de las que pretendo no acordarme, con una cerveza en la mano para no perder la mala costumbre, estaba sentado en mi lugar predilecto. Si, en ese lugar que ha venido a ser mi “locus amoenus” y en el que grandes ideas surgen pero se ahogan entre alcohol, lágrimas y sueños truncos. Pero entonces la vi, llegó de sabe un buen dios donde porque no la había visto llegar por ninguno de los flancos. Se acercó a la barra sola, pidió precisamente la misma cerveza que yo estaba tomando y se sentó cerca de donde yo estaba. Nuestras miradas se cruzaron y de manera intuitiva nos miramos de arriba abajo. Era hermosa, tan hermosa que me recriminaba no haberla notado nunca antes. Me preguntaba de donde habría salido tal belleza, que no había visto hasta ese momento.

Traía puestos unos pantalones azules de infarto y una camisa blanca con diseños estridentes. Estaba completamente sola y pensé que esperaba a alguien. Una belleza como ella no podía andar sola en un lugar como ese por mucho tiempo, por tanto decidí esperar. Terminé mi cerveza y continué observando, paso a paso cada movimiento metódico que ella hacía. Sus dedos subiendo y bajando por el cuerpo de la cerveza como si ella intentara tentar mi cordura. Esos dedos suaves y delicados que lucía sin hacer mayores ademanes. Observaba sus ojos, esos ojos acaramelados que buscaban los míos cada cierto tiempo, en una mirada furtiva de cazadora habilidosa midiendo su presa para luego de un solo disparo atinarle al corazón. Sus labios, ese rosal prohibido en la distancia que solo el más hábil de los jardineros puede cuidar, por momentos flanqueados de sus blancos dientes que mordían su labio inferior. Y me convencía a cada rato que ella no podía andar mucho tiempo sola.

            Observé que terminó su cerveza y nadie había llegado, ella no observaba la hora y se me hacía extraño. Me levanté, fui a la barra y pagué una ronda para ambos. Le di su botella y me senté a su lado. Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro y en el mío salpicaba la picardía. Tocó su pelo con la mano izquierda, solo eso pues no tenía mucho. El teñido de sol me llamó la atención y solo comenté la frase más estúpida que podía esbozar en ese momento: “Quien fuera jardinero para cuidar de esa rosa”. Sentí arder por dentro, metí la pata me repetía. Pero su sonrisa detuvo el pensamiento, supe que al menos le había robado una pequeña carcajada y eso era bueno. La conversación se extendió hasta que me dio su número y al oído me dijo su nombre… Evaki.

Cerré los ojos para fundirnos en uno de esos besos furtivos entre extraños y al abrirlos ya no estaba. Para mi sorpresa tenía una botella de cerveza derramada sobre la mesa y varias personas a mi alrededor abanicándome y poniendo gazas con alcohol frente a mi nariz. Pregunto dónde está ella y la describo pero nadie me supo decir. Desde entonces paso cada rato libre en el mismo lugar, esperando que un día de la nada, regrese y se siente a mi lado nuevamente. Pero eso, no creo que suceda, al menos no por ahora.

viernes, 8 de marzo de 2013

Relato de un reconocimiento



Todos con sus audífonos puestos, ensimismados en su mundo y yo observo. Observo al mundo que pasa frente a mí, como pasa en tránsito el tiempo, metido entre las letras de mi libreta; metido en eso que me apasiona. Suben y bajan la escalera, y por unos segundos nuestras miradas se funden en un reconocimiento de lo etéreo. No nos conocemos, no sabíamos de nuestra mutua existencia, pero aquí estamos, mirándonos fijamente, observando cada milímetro de nuestra anatomía antes de voltear el rostro a nuestro interior y a la vuelta de la escalera desaparecer.

Y fue cuando subió ella, cada paso que daba la hacía parecer más que una diosa. La luz de neón reflejándose en su rostro hacía que pareciera nívea y la suave brisa que subió entre los agujeros de la pared, hacía mecer sus cabellos como olas en el mar. Era una visión divina subiendo esas escaleras frente a mí. Sus manos dentro de su abrigo, tan blanco como parecía su rostro debido al resplandor de la luz de neón, su bulto color negro con puntos rosas contrastaba con la blancura de su rostro y su abrigo. Tanto el abrigo como el bulto denotaban que su edad fluctuaba entre los dieciocho y los veinte años.

Ahí estaba yo, observando como ella subía las escaleras con la paciencia y resignación de quien hace algo por mera obligación. Deduje que iba para una clase que no era de su agrado, y no la culpo, pues a esta hora quien tiene ánimos de hacer algo más que soñar en una blanda cama. Y así subía, escalón por escalón, como quien sube peldaño a peldaño el camino al calvario, mirando al piso, ese piso que a veces limpian y a veces dejan pasar días sin tocar, por evitar tropezar y caerse. Y la observaba yo, interpretando cada paso y cada gesto que ella gesticulaba al hacer su peregrinación rutinaria al salón.

Alzó su mirada súbitamente y me miró, descubrió mis ojos observándola fijamente y sonrió. Había roto la monotonía de su peregrinación. Sacó una de sus manos de los bolsillos del abrigo y se recogió uno de los lados de su cabellera de mar, detrás de la oreja, como intentando embellecer o descubrir detalles que no había podido ver por sus cabellos cubrirlos. Miraba al piso y luego subía la mirada para penetrar cada vez más en mi mente y mi alma.

El reconocimiento continuó, sus ojos de miel se posaron en los míos. Me observaba y la observaba, subíamos y bajábamos la mirada, intentando escanear la anatomía uno del otro y adentrarla a nuestro subconsciente. Para así en las noches, se posara junto con los ramos de Morfeo en nuestros sueños la esperanza y la figura que habíamos visto en ese momento. Hacernos parte uno del otro y reconocer el alma de ambos.

Seguía su rumbo, caminaba ahora frente a mí, su anatomía de griega diosa se hacía cada vez más prominente. Sus cabellos negros, su tímida sonrisa y su mirada penetrante me idiotizaban. En ese momento ya era de ella, y ya ella lo sabía muy bien. Se aprovechaba de que me tenía en sus manos, que podía juguetear con mi mirada como quisiera. Detuvo su paso y lentamente cruzaba frente a las puertas del ascensor frente a mí.

Tenía que observarla, era casi una obligación divina. Detuve mi escritura y miré directamente a sus ojos. Me sonrió, sus dientes perlados se hicieron hueco entre mis pupilas y volvió a meter las manos en los bolsillos del abrigo. Ya me sabía suyo y yo la sabía mía. Nos besamos con la mirada, con la sonrisa nos amamos y en el caminar nos unimos.

Era ella, sentía el impulso incontrolable de levantarme, pero algo me aguantaba. ¿Sería acaso la escritura lo que me ataba? ¿Sería que las letras sentían celos de su belleza y temían perderme? Solo sé que continuó su marcha sin yo poder levantarme y simplemente me resigné a sonreírle. Sin saber su nombre nos unimos, sin conocer más que nuestra anatomía fuimos uno. Por unos segundos el tiempo se detuvo y nos conocimos.

Dio vuelta en la escalera y sonó mi alarma. Subió ella por la derecha y yo caminé a la izquierda en el pasillo. Ambos caminamos a nuestro destino, metidos en nuestras cosas, habiendo vivido algo divino. Compartimos unos segundos, segundos que parecieron años. Sin la esperanza de volvernos  a ver, sabiendo que por ese momento fuimos uno y nos reconocimos al mirarnos fijamente. Entré en el salón, con su figura aún clavada en mis pupilas, cerré mi libreta y de la chica no quedó más que este relato.

martes, 5 de marzo de 2013

¡Me encanta tu tono de piel!


Me mata la piel canela, es algo que no puedo evitar. Es como un instinto en mí que hace que observe sin discriminar a cualquier chica que tenga un color de piel como tostado. No sé qué tienen, solo sé que me matan. Ellas no lo saben y aunque se den cuenta que las observo, creo que solo piensan que las miro por lindas y no precisamente por un detalle que tuvo Dios con su anatomía. Casi de la misma manera me encantan las chicas que tienen una mirada misteriosa, de esas que cuando te observan no puedes hacer más que mirar sus ojos y perderte. Y en estos días por otra de esas redes llamada Twitter, encontré una que reúne ambas características.

Lo increíble de este asunto es que esa chica está muy ligada a lo que sucedió entre el 12 y 16 de Febrero. Lo que hace que mi mente conspiradora comience a dar vueltas y a maquinar cosas que no son la realidad, pero ni modo. A veces es así, el universo es loco y de nada nos sirve forzar cosas. Hace apenas unos días estaba que no quería salir de la cama y hoy estoy twitteando más de lo normal.

Pero a lo que sirve, las chicas con ese tono de piel tienen algo que las separa de las demás, son caramelos envueltos en vestiduras.  Con las ínfulas de poeta que tengo me llaman la atención pues no son de tez negra, ni tampoco blanca… son esa ambivalencia en la que no son una ni la otra, sino algo totalmente distinto y por tanto exótico e intrigante. Combinamos eso con una mirada penetrante y tenemos la receta para la muerte de un poeta enamoradizo. Podría tener mil y un verso para chicas así, pero prefiero admirarlas. De vez en cuando de mi salen cosas como esta, que no se sabe que son, si son alabanza, elogio, o simplemente el desahogo del alma que no se atreve a decir… “ME ENCANTA TU TONO DE PIEL”. Y es que las boricuas son cosa hermosa, siempre he dicho que me voy a Japón o algún sitio así para ser exótico y que me miren con el hambre que da el ver algo que rompe con la continuidad de las cosas, pero luego me detengo y pienso… “Coño pero si aquí tenemos a las mujeres más bellas… japonesas quédense esperando”.

No importa cuántos tropiezos tenga, sé que a la larga será una boricua la musa de cuanto poema pueda imaginar. Quizás no sea Neruda, y creo que es sacrilegio compararme, pero algo es algo… acaso no dicen ellas que quieren a alguien detallista… que mejor que un poema salido de la nada (aunque se sientan awkward jajaja). Mientras, sigo observando y escribiendo para quienes nunca me leerán, esas creaciones divinas que un mortal no puede aspirar y al fin y al cabo solo seguiré tuiteando, inventando y esperando. Observar se vuelve mi arma y las letras mi medio… “Táctica y Estrategia”… ahora mismo, ando delineando mi táctica…. Esperando que mi estrategia algún día funcione. Que algún día no existan buitres que terminen de jorobar la situación y que aparezca quien rayos me comenta en la silla de español en mis versos. Mientras, seguiré haciendo pushing para que cierta persona, a quien hoy le digo ME ENCANTA TU TONO DE PIEL! vaya conmigo por dos días enteros al cine y no vaya nadie más……..

PD: "Táctica y Estrategia"-Mario Benedetti


"Piel Canela"-Bobby Capó


martes, 26 de febrero de 2013

Propósito


Tener ideas y no saber cómo plasmarlas es algo de lo que todos adolecemos. Parecería mentira que alguien como yo que habla hasta por los codos se le haga tan difícil a veces expresarse por cualquier medio, pero es la realidad. Quiero embarcarme en 2 aventuras, pero sé que el tiempo y las cosas por hacer van a cohibirme un poco, la primera es retomar este espacio en el que hoy escribo y al menos por un periodo de tiempo escribir aquí. Dejar saber cosas que suceden o cosas que observo, sea lo que sea. La segunda es intentar llenar mis propias expectativas con varios poemas para publicar o llegar lo más cerca posible de publicar un poemario. Creo tener bastantes poemas ya guardados tanto en el disco duro como en la computadora y sería un buen experimento.

Claro, también está la aventura que he querido embarcarme desde hace mucho, de escribir algo lo más parecido a una novela posible, aunque termine siendo un desastre. Eso último llevará más tiempo y quizás no se me dé en un futuro cercano, debido a la carga académica de este semestre y más importante aún a mi falta de paciencia para sentarme y desarrollar algo. Tengo varias personas empujándome, dándome ideas e impulso para hacer de estas aventuras una realidad. Algunas mentoras y amigos que sacan de su tiempo para hablar conmigo sea por correo electrónico o sea en persona y me dan sus ideas y sus “tips”. Ya tengo un libro que estará en agenda para este verano, el cual espero me de ideas para la última aventura ya que tengo varios personajes en mente y podrían resultar en algo interesante.

En fin, todos son experimentos que saldrán desde una silla. No quisiera llenar de expectativas mi mente o a la gente a mi alrededor y luego no cumplir con las mismas, pero creo que con cada consejo, cada entrevista y cada cosa que escribo me voy volviendo mejor escritor. Quizás sea mi propia imaginación jugándome trucos y sea lo que un profesor me dijo una vez que él era… “un bebedor adicto a la escritura”. Quién sabe, por lo pronto, este será mi espacio de contar historias vividas o vistas y a su vez se convertirá en lugar de desahogo y elucubraciones que llevarán a donde llevan otras cosas, a la nada que habita en mi mente. Por lo pronto, me despido y espero tener algo más abarcador en próximos días.