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sábado, 13 de julio de 2013

Experimento Literario

Era la noche de un viernes cualquiera, las voces se conglomeraban todas en el bullicio callejero. Se hacía evidente por las estridentes risotadas de la gente que era la noche perfecta para comenzar el fin de semana. Aquellos que recién salían de trabajar aún vestidos con el ajuar que deben utilizar a diario andaban por la calle sin prestarme atención alguna. Parejas de jóvenes tan pegados que resultaría casi imposible pasar un trozo de papel entre sus brazos. Sonrisas amplias, el olor a la prima noche y la esperanza de una noche inolvidable inundaban mi espacio; ese espacio que había hecho mío y que todas las noches me permitía entrometerme en la vida de alguien, después de todo, no me pagan solo por un viaje.

Resulta que soy taxista, todas las noches mi trabajo es traer y llevar gente de su destino a salvo. Siendo sinceros no es el mejor trabajo que pude conseguir, pero uno hace lo que se puede para sobrevivir. Sigo estudiando, pero a pocos parece interesarles lo que pueda decir un estudiante de literatura a estas horas de la noche. Me resigno a escuchar sus historias y escribirlas en algún pedazo de papel dentro del cuaderno que mantengo siempre en la guantera. Recuerdo cada historia que me hacen los borrachos que se creen superhéroes o los casanovas más grandes que jamás hayan existido, estas no necesito escribirlas porque parecen ser repetitivas, aparte siempre me tocan los mismos borrachos de siempre. Pero hay noches, noches que prometen demasiado y que las historias que guardan son tan buenas que apago mi luz de taxi y me pongo a escribirlas. Resulta que esta noche de viernes me da el presentimiento de ser una de esas noches prometedoras, aunque a decir verdad anda floja en términos de clientela.

Ya cansado de dar vueltas y a eso de las 10 de la noche decido tomarme un descanso, nada fuera de lo común, en noches flojas como esta no me es poco común echarme una que otra siesta en el taxi. Fue cuando toco tres veces al cristal del taxi. Tan tonto fui que no apagué la luz, pero bueno la siesta podía esperar, el dinero llamaba y era raro que lo hiciera. Era una hermosa chica, de pelo castaño, tez blanca y labios hermosamente rosados. Llevaba puesta una mini-falda color azul y una blusa cuyo escote en la espalda era impresionante. Entró en el taxi y miré a todos lados antes de encender el coche, en casos de chicas como esta rara la vez andan solas.

Encendí el motor y le hice la pregunta de rigor: “¿A dónde la llevo señorita?”. Ella sonrió, soplando su nariz disimuladamente, y me dijo: “Sólo sigue…”. No entendí la situación y pensé que esta mujer pensaba matarme, pero si no lo hacía al menos era una buena paga, a mayor distancia, más cobro. Encendí la radio como de costumbre y ella sacó su celular, varias veces en realidad. Parecía estar esperando algo que no llegaba. Yo me dediqué a observarla por el retrovisor y debo decir que no tapaban mucho sus largas piernas y su mini-falda azul. Daba vueltas alrededor de la manzana, realmente no sabía ni qué rayos hacía, solo cumplía sus órdenes, “seguía adelante”.

Al poco rato de estar dando vueltas pude ver como de sus ojos brotaba una lágrima ennegrecida por el delineador de ojos que llevaba puesto. Me parecía irreal que una chica con esos ojos azul cielo pudiera ser capaz de llorar con la negrura que causa la amargura. Quise ser prudente y no decir nada, solo acatar la orden de la hermosa pasajera que llevaba en el asiento trasero, pero el escritor que en mi habita se interpuso y tuve que preguntar. Después de todo, una hermosa chica que llora con negrura siempre tiene una buena historia para hacer algo. Miré por el espejo retrovisor y le dije: “¿Por qué llora?” Ella levantó la mirada y como queriendo disimular su tristeza me dijo: “Por nada…”. Pude notar por su tono de voz que realmente tenía algo incomodándole, quizás fue mi propia pregunta, pero la imprudencia pudo más y volví a comentar: “Señorita, puede confiar en su taxista de turno. Aparte, debe hacerle bien contarle a alguien que le pasa.” Volvió a levantar la vista y otra lágrima negra rodó por su mejilla, me sonrió y me dijo con toda tristeza: “Por un tipo…” Mi mirada buscaba la de ella a través del retrovisor mientras continuaba su historia: “Un tipo que se cree que soy tan pendeja que voy a creerle que no me engaña después de esta noche.” En ese momento supe que la cosa se ponía seria, pero era muy buena para escribir sobre ella, rara vez tenía historias de infidelidades en mi taxi, no es el tipo de historias que un taxista joven y con ínfulas de escritor encuentra cada noche, más bien nos eluden.

Tomé valor para dármelas de gurú del amor o poeta de la calle, cualquiera vendría bien, y le dije: “Una mujer tan hermosa como usted, no debe llorar por un idiota que le sea infiel.” La bola ya andaba corriendo, noté como sus ojos azules se fijaban en los míos a través del retrovisor y fue cuando tomé en mi mente la decisión de hacer de esta noche la más memorable en mi cuaderno. “Que cree si vamos a la playa, así despeja la mente. Aparte, mi turno ya casi termina.” Soltó una pequeña carcajada y se recogió el pelo tras su oreja derecha, tanto tiempo de taxista ya sabía que una chica se recoge el pelo por una de dos cosas: a) se está acomodando una hebilla y/o rascándose el cuero cabelludo, o b) su interlocutor le interesaba lo bastante como para querer verse lo más atractiva posible. Como quería que fuera la opción “b” fue la que me creí y corrí con la bola.

Sucede que llegamos a la playa del Escambrón, el mar daba leves golpes contra las rocas cerca de donde estábamos. El viento soplaba de manera tranquila y todo andaba a las mil maravillas. Saqué del baúl de mi taxi una toalla, con la que siempre cargaba solo en caso de emergencia, y la coloqué sobre la arena y me senté. Invité a mi acompañante a hacer lo propio y accedió con gusto. Las lágrimas ennegrecidas habían dañado un poco su elaborado maquillaje y a decir verdad me daban ganas de quitárselo por completo para ver como era su rostro sin todo ese polvo. Saqué del taxi unas toallitas húmedas y seguí sacándole el maquillaje del rostro gentilmente. Sus grandes ojos azules se fijaron en los míos y vi como su hermoso rostro se revelaba frente a mí.

Era hermosa, tan hermosa como la noche que nos rodeaba. Se me acercó y me habló al oído: “Tanto rato juntos y aún no sabemos nada de ninguno.” Sonreí y le pregunté, aprovechando la coyuntura que me había abierto: “¿Cómo te llamas?” Volvió a recoger su cabello castaño tras su oreja derecha y sonriendo me dijo: “Verónica… ¿Y tú?” Miré a la arena y luego a sus ojos directamente, sabía que había leído mi nombre en el taxi, no puede ser que lo haya obviado durante la hora que estuvimos dando vueltas sin un rumbo fijo. Aun así sonriendo le contesté su pregunta: “Lance”. Claro que le contesté con el nombre que utilizo a la hora de escribir, sabía que había visto mi nombre en el taxi, no había razón para decirle nuevamente el nombre que ya sabía, aparte Lance siempre he creído que suena más atractivo que mi nombre de pila. Sonrió y miró al mar. Se levantó y salió corriendo hacia el agua, supe en ese instante que esto terminaría en una de dos formas: a) terminaba empapado y arropado con ella o b) terminaba en un hospital. Me levanté y corrí tras de ella, las olas azotando nuestros pies, yendo y viniendo, yendo y viniendo. Las estrellas sobre nosotros y la luna estaba de testigo. Estuvimos frente a frente, nariz con nariz, aliento con aliento y cuando todo parecía indicar que lo que seguía era el beso… cayó la lluvia. Una lluvia de esas que ennegrecen el cielo pero que nadie esperaba pues hacía unos segundos antes estaba todo claro.

Suspiramos y salimos corriendo hacia el taxi. Entramos ambos y nuevamente le hice la pregunta de rigor, esta vez sabiendo que el viaje de regreso sería el último viaje que haría esa noche: “¿A dónde señorita?” Su carcajada esta vez fue más juguetona y me dijo: “A casa, galán”. Con esa contestación lo supe, coronaba la noche y mi historia estaría completa. Pero aún me quedaba algo por hacer, debía entregar el taxi, la llevé a la estación e hice que esperara fuera, sólo para no cobrarle el viaje. Tomé mi auto azul y la subí. Seguimos el camino hasta llegar a la avenida Luis Muñoz Marín en Río Piedras, doblé hacia los edificios esos que llaman comúnmente “Las medias lunas”, esos edificios que dan paso a la urbanización Baldrich. Entramos a su edificio, estacioné mi auto y subimos hasta su apartamento. En la entrada me miró fijamente, como me había mirado en la playa, pero esta vez no había lluvia para dañar nuestra oportunidad. Estuvimos cara a cara, nariz con nariz, aliento con aliento y labios con labios. Entramos a su apartamento y digamos que le besé hasta la sombra esa noche. A la mañana siguiente, como de costumbre me desperté temprano solo para descubrirla mirándome a los ojos y besándome nuevamente.

Sus grandes ojos azules, su castaño pelo, su rostro hermoso, todo a mi lado esa mañana. Me miró y me preguntó: “¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?” No pude hacer más que soltar una carcajada y le contesté: “Tanteaba hasta que encontró el amor de su vida.” Me miró y me dijo: “Una vida es mucho tiempo” y le contesté: “Tengo tiempo para esperar”.


Desde aquella noche y luego aquella mañana no he tenido una historia más en mi taxi. Ya no trabajo en la zona universitaria, alguien me descubrió con aquella chica y me transfirieron a la zona turística, donde abundan las especies conocedoras de los dinosaurios, perdón, mayores de sesenta años, que las chicas hermosas de veintitantos. Pero eso no me ha impedido seguir llenando mi cuaderno, ya no son historias de borrachos o universitarias en celo, ahora son poemas y cartas dedicados a la vida que pude seducir. Después de todo, ¿qué más puede hacer un taxista que seduce a la vida escribiendo poesía?

viernes, 8 de marzo de 2013

Relato de un reconocimiento



Todos con sus audífonos puestos, ensimismados en su mundo y yo observo. Observo al mundo que pasa frente a mí, como pasa en tránsito el tiempo, metido entre las letras de mi libreta; metido en eso que me apasiona. Suben y bajan la escalera, y por unos segundos nuestras miradas se funden en un reconocimiento de lo etéreo. No nos conocemos, no sabíamos de nuestra mutua existencia, pero aquí estamos, mirándonos fijamente, observando cada milímetro de nuestra anatomía antes de voltear el rostro a nuestro interior y a la vuelta de la escalera desaparecer.

Y fue cuando subió ella, cada paso que daba la hacía parecer más que una diosa. La luz de neón reflejándose en su rostro hacía que pareciera nívea y la suave brisa que subió entre los agujeros de la pared, hacía mecer sus cabellos como olas en el mar. Era una visión divina subiendo esas escaleras frente a mí. Sus manos dentro de su abrigo, tan blanco como parecía su rostro debido al resplandor de la luz de neón, su bulto color negro con puntos rosas contrastaba con la blancura de su rostro y su abrigo. Tanto el abrigo como el bulto denotaban que su edad fluctuaba entre los dieciocho y los veinte años.

Ahí estaba yo, observando como ella subía las escaleras con la paciencia y resignación de quien hace algo por mera obligación. Deduje que iba para una clase que no era de su agrado, y no la culpo, pues a esta hora quien tiene ánimos de hacer algo más que soñar en una blanda cama. Y así subía, escalón por escalón, como quien sube peldaño a peldaño el camino al calvario, mirando al piso, ese piso que a veces limpian y a veces dejan pasar días sin tocar, por evitar tropezar y caerse. Y la observaba yo, interpretando cada paso y cada gesto que ella gesticulaba al hacer su peregrinación rutinaria al salón.

Alzó su mirada súbitamente y me miró, descubrió mis ojos observándola fijamente y sonrió. Había roto la monotonía de su peregrinación. Sacó una de sus manos de los bolsillos del abrigo y se recogió uno de los lados de su cabellera de mar, detrás de la oreja, como intentando embellecer o descubrir detalles que no había podido ver por sus cabellos cubrirlos. Miraba al piso y luego subía la mirada para penetrar cada vez más en mi mente y mi alma.

El reconocimiento continuó, sus ojos de miel se posaron en los míos. Me observaba y la observaba, subíamos y bajábamos la mirada, intentando escanear la anatomía uno del otro y adentrarla a nuestro subconsciente. Para así en las noches, se posara junto con los ramos de Morfeo en nuestros sueños la esperanza y la figura que habíamos visto en ese momento. Hacernos parte uno del otro y reconocer el alma de ambos.

Seguía su rumbo, caminaba ahora frente a mí, su anatomía de griega diosa se hacía cada vez más prominente. Sus cabellos negros, su tímida sonrisa y su mirada penetrante me idiotizaban. En ese momento ya era de ella, y ya ella lo sabía muy bien. Se aprovechaba de que me tenía en sus manos, que podía juguetear con mi mirada como quisiera. Detuvo su paso y lentamente cruzaba frente a las puertas del ascensor frente a mí.

Tenía que observarla, era casi una obligación divina. Detuve mi escritura y miré directamente a sus ojos. Me sonrió, sus dientes perlados se hicieron hueco entre mis pupilas y volvió a meter las manos en los bolsillos del abrigo. Ya me sabía suyo y yo la sabía mía. Nos besamos con la mirada, con la sonrisa nos amamos y en el caminar nos unimos.

Era ella, sentía el impulso incontrolable de levantarme, pero algo me aguantaba. ¿Sería acaso la escritura lo que me ataba? ¿Sería que las letras sentían celos de su belleza y temían perderme? Solo sé que continuó su marcha sin yo poder levantarme y simplemente me resigné a sonreírle. Sin saber su nombre nos unimos, sin conocer más que nuestra anatomía fuimos uno. Por unos segundos el tiempo se detuvo y nos conocimos.

Dio vuelta en la escalera y sonó mi alarma. Subió ella por la derecha y yo caminé a la izquierda en el pasillo. Ambos caminamos a nuestro destino, metidos en nuestras cosas, habiendo vivido algo divino. Compartimos unos segundos, segundos que parecieron años. Sin la esperanza de volvernos  a ver, sabiendo que por ese momento fuimos uno y nos reconocimos al mirarnos fijamente. Entré en el salón, con su figura aún clavada en mis pupilas, cerré mi libreta y de la chica no quedó más que este relato.

martes, 5 de marzo de 2013

¡Me encanta tu tono de piel!


Me mata la piel canela, es algo que no puedo evitar. Es como un instinto en mí que hace que observe sin discriminar a cualquier chica que tenga un color de piel como tostado. No sé qué tienen, solo sé que me matan. Ellas no lo saben y aunque se den cuenta que las observo, creo que solo piensan que las miro por lindas y no precisamente por un detalle que tuvo Dios con su anatomía. Casi de la misma manera me encantan las chicas que tienen una mirada misteriosa, de esas que cuando te observan no puedes hacer más que mirar sus ojos y perderte. Y en estos días por otra de esas redes llamada Twitter, encontré una que reúne ambas características.

Lo increíble de este asunto es que esa chica está muy ligada a lo que sucedió entre el 12 y 16 de Febrero. Lo que hace que mi mente conspiradora comience a dar vueltas y a maquinar cosas que no son la realidad, pero ni modo. A veces es así, el universo es loco y de nada nos sirve forzar cosas. Hace apenas unos días estaba que no quería salir de la cama y hoy estoy twitteando más de lo normal.

Pero a lo que sirve, las chicas con ese tono de piel tienen algo que las separa de las demás, son caramelos envueltos en vestiduras.  Con las ínfulas de poeta que tengo me llaman la atención pues no son de tez negra, ni tampoco blanca… son esa ambivalencia en la que no son una ni la otra, sino algo totalmente distinto y por tanto exótico e intrigante. Combinamos eso con una mirada penetrante y tenemos la receta para la muerte de un poeta enamoradizo. Podría tener mil y un verso para chicas así, pero prefiero admirarlas. De vez en cuando de mi salen cosas como esta, que no se sabe que son, si son alabanza, elogio, o simplemente el desahogo del alma que no se atreve a decir… “ME ENCANTA TU TONO DE PIEL”. Y es que las boricuas son cosa hermosa, siempre he dicho que me voy a Japón o algún sitio así para ser exótico y que me miren con el hambre que da el ver algo que rompe con la continuidad de las cosas, pero luego me detengo y pienso… “Coño pero si aquí tenemos a las mujeres más bellas… japonesas quédense esperando”.

No importa cuántos tropiezos tenga, sé que a la larga será una boricua la musa de cuanto poema pueda imaginar. Quizás no sea Neruda, y creo que es sacrilegio compararme, pero algo es algo… acaso no dicen ellas que quieren a alguien detallista… que mejor que un poema salido de la nada (aunque se sientan awkward jajaja). Mientras, sigo observando y escribiendo para quienes nunca me leerán, esas creaciones divinas que un mortal no puede aspirar y al fin y al cabo solo seguiré tuiteando, inventando y esperando. Observar se vuelve mi arma y las letras mi medio… “Táctica y Estrategia”… ahora mismo, ando delineando mi táctica…. Esperando que mi estrategia algún día funcione. Que algún día no existan buitres que terminen de jorobar la situación y que aparezca quien rayos me comenta en la silla de español en mis versos. Mientras, seguiré haciendo pushing para que cierta persona, a quien hoy le digo ME ENCANTA TU TONO DE PIEL! vaya conmigo por dos días enteros al cine y no vaya nadie más……..

PD: "Táctica y Estrategia"-Mario Benedetti


"Piel Canela"-Bobby Capó


viernes, 22 de febrero de 2013

"Ya no existen detalles" (el por qué de querer ser Panda)


Nací en una época donde ser como soy es sinónimo de ser un buen amigo. Dios al parecer decidió hacerme una mala jugada y me hizo bajito, en familia modesta (cariñosa y todo, quizás la mejor familia del mundo.... pero no puede competir en términos económicos, pues en el resto le llevan de ventaja la clásica milla, contra esas que le regalan a sus hijos Scion FR-S a la semana de salir o que dejan que sus hijos vayan a la universidad en BMW) y para rematar me hizo ultra-romántico. Digo esto porque la realidad del asunto es que por más que las mujeres repitan, se den en el pecho, se tiren desde cuartos pisos, se muerdan y se arranquen los pelos… al preguntarse ¿Dónde hay hombres diferentes? O la peor llegar a decir “Que todos los hombres son iguales”… cuando aparece ese diferente, ese desastre, como menciona Tony Croatto en su canción “Mujer de 26 años” al final terminan con los mismos pendejos de siempre.



Hasta hay canciones de reggaetón que tratan de ese tema. 



Es hasta posible que esto lo hagan como una especie de prueba satánica en la que dicen una cosa y en realidad quieren otra, pero no sé. Creo que necesito un gurú que me explique y me saque de este abismo. Para hacer la historia y comprendan por qué deseo ser un oso Panda (aquellos que me siguen en twitter y me conocen ya deben estar hastiados de eso). La razón es sencilla, todo comenzó con un trago (para variar). Un trago que me di con una amiga uno de esos días en los que te dicen: “baja para que me acompañes”. Y esta chica aparece de la nada y se sienta a nuestro lado (“SUCCESS”). Al fin y al cabo, la chica termina hablando con la amiga mía, que es una “aprontá” y para completar anda en los caminos del bi-sexualismo (con mayores tendencias al lesbianismo). La chica me dejó pegado a su mirada y a la inteligencia que mostraba al hablar, so que decidí darle un “add” en esa maravillosa red llamada Facebook.

No la vi por varias semanas y hasta me olvidé del “add” que le había dado en la red. Fue entonces cuando un 12 de febrero lo chequeo y me percato que me ha añadido la chica. Por segundos sentí que el corazón bombeaba y que por fin algo podía pasarle bueno a este corazón idiota. En fin, mi celebración duró hasta el 14, mientras hablábamos, ese día me confabulé con varios profesores para llevar una idea loca y propia de mis ideales románticos a su pleno cumplimiento. La chica recibió una tarjeta, no firmada con mi nombre si no con mi seudónimo. Me escribe preguntando si fui yo y supe por buenas fuentes (la profesora que le entregó la carta) que ella quedó encantada (Por fin mi ultra-romanticismo y ultra-sentimentalismo daban frutos). Esa noche me arriesgué a hacer algo que nunca había hecho, ya que mi hermana pensaba celebrar su cumpleaños y la chica iba a estar por “celebrar” el 14 de febrero, pues decidí pagarle todo lo que consumiera (es un gran salto considerando que por lo general yo ni eso me atrevo a hacer). Pero en fin, la cosa es que solo cruzamos miradas, porque esa amiga “aprontá” decidió que ayudarme a mí con la chica era muy complicado y que mejor se la quedaba para ella.

En fin, el 15 y el 16 fueron días emocionalmente críticos, en los que comencé  desear ser un oso Panda, para solo preocuparme por comer bambú, rascarme la panza y dormir. Olvidarme por completo de que mi corazón es un idiota y se enamora de la primera chica que muestre algún interés o se muestre interesante. Pero como sé que es posible que eso solo ocurra cuando reencarne, pues por el momento decido seguir los pasos del profesor Mucher y creo que odiaré al género perverso y ambivalente ese llamado “femenino”. O quizás no, porque eso sería demasiado para mí, sería más difícil que saber que cerraste Facebook y querer chatear. Pero si creo que me cerraré una vez más. Haré como los salseros de la mata del Gran Combo y diré  “YO NO MENDIGO AMOR….” 



Seguiré siendo el mismo tonto que siempre he sido, el mismo idiota y ese muchacho que es capaz de hacer llegar un verso en una tarjeta a alguien o escribir uno en una silla para esos efectos. Aunque Dios se haya burlado de mí en hacerme como me hizo su razón tendrá… quien sabe, quizás me espera la mujer de mis sueños en la pantalla grande…. (Emma Watson, sabes que te estoy observando a ti)…. Bueno hasta la próxima decepción amorosa o el próximo desahogo (quizás la semana próxima).

sábado, 11 de febrero de 2012

Carta Final

A esa que debe existir y no encuentro

                Mi conversación con Don Amor rindió unos frutos inesperados. Quizás no será la respuesta de mi agrado, pero estoy dispuesto a hacer lo mejor con lo que tengo a la mano. Bien se conoce que no soy un chico perfecto, ni mucho menos bello. No pretendo tampoco serlo. Soy un mensajero de esa empresa a la que llaman Sueños Imposibles y mi misión ha sido hacer realidad lo que consideran imposible a través de las palabras. Soy tímido y retraído por naturaleza pero tengo una dureza interior que me hace un perfecto compañero pues no permitiré que nada malo le suceda a mi inspiración.

                Quizás tenga en mi mente un monito tocando platillos y piense en pajaritos preña’os como dicen en la esquina, pero estoy dispuesto a hacer espacio para alguien más en mis pensamientos. Quien sabe, quizás regale ese monito y esos pajaritos a esa persona, solo para que cuando piense en ellos… la tenga en mente. No solo eso, estoy dispuesto a hacerle feliz siempre y que cada día que pasemos juntos sean un San Valentín propio. Todos los momentos son propicios para sentarse a ver las estrellas, estar a la orilla de la playa, ver el alba o el ocaso juntos. No necesito de un día en el año para demostrarte lo mucho que te quiero, te lo digo y te lo demuestro siempre.

                Sé que debes existir, me lo dice mi mente y mi corazón. Sé que allá afuera me esperas y que aún no te conozca. Es por eso que decidí tomar la iniciativa, pues quizás seas tan tímida y retraída como yo y necesites que se de el primer paso para luego tu decir lo que quieres decir. Esta carta es un llamado para que salgas y me digas lo que sientes, es un llamado para que demos un paso al frente ambos. No deseo que este próximo 14 estemos juntos, no deseo regalarte nada los 14 de febrero… seamos distintos… regalémonos días hermosos en los otros 364 días del año y en ese… descansamos. Solo espero que leas esto y decidas dar un paso al frente… decidas mostrarme lo que por mi sientes… decidas convertirte en la musa de mis poemas y ayudarme a llevar el mensaje que se me ha encomendado por mi don al escribir.

Atentamente
Kushikimi
Departamento de Mensajería
Sueños Imposibles Inc.

Respuesta de Don Amor

Sueños Imposibles Inc.
A la atención de Kushikimi
Departamento de Mensajería

                Querido Kushikimi, yo más que nadie conozco muy bien lo buen trabajador que eres, aunque desprecies un día que fue creado para celebrar lo que tú vociferas; no te culpo, como uno de mis mensajeros tienes la creencia de que todos los días son propicios para ser galante y caballero. También estoy al tanto de tu situación y tus malestares, de tus quejas y tus pesadumbres. Conozco lo que haces bien y lo que haces mal. Tienes dotes que muchos otros no tienen y al parecer al utilizarlos no has logrado nada más que lo que describes y lo que ya conoces.

                Realmente no sé que otra cosa decirte que no conozcas ya después de tanto golpe y tanto intento. Quizás esperas que por mi intervención encuentres a alguien pero no  es tan sencillo como parece. Si yo los necesito a ustedes mis mensajeros para que quienes como tú se sienten hasta el cuello, ¿Cómo esperas que sin ayuda yo pueda lograr que tú encuentres a alguien?  En fin, mi consejo sería escríbele una carta a esa que existe y que no encuentras, como la que me escribiste a mí. Utiliza tu don y da el paso al frente, alguien… alguien ha de contestar tu llamado en algún momento… no desesperes.

Atentamente
Don Amor
Presidente de Sueños Imposibles Inc.

Queja a Don Amor

Sueños Imposibles Inc.
A la atención de Don Amor
Presidente de Sueños Imposibles Inc.

                Me dirijo hoy a usted, que tanto conocimiento tiene en las lides en las que fallo para pedir su consejo. No soy un erudito como bien se muestra en mis acciones, las cuales ya conoce, pero tampoco soy tonto como para no fijarme en lo que hago mal en repetidas ocasiones. Conozco muy bien la situación en la que me encuentro y la situación de la cual quisiera salir. Pero basta de rodeos, la realidad del asunto es que escribo esta carta dirigida expresamente a usted pues conozco su posición y su conocimiento; porque conozco bien a que se dedica, le dije no soy un erudito, pero conozco muy bien el tema pues me llaman poeta, usted me conoce como uno de sus más fieles mensajeros.

                Quisiera dejarle saber mi disgusto por situaciones recientes que le conciernen. He visto como permite que tanta gente escuche mis mensajes y los de otros y no tengan que recurrir a su departamento de quejas, como lo hago yo en estos momentos. Pero también veo como permite que una y otra vez sea yo quien sufra los desengaños. Me he resistido una y tantas veces a dirigirme a usted por este medio pero ya no aguanto más el que me envíen directo a una zona donde no quiero estar… usted conoce bien esa zona pues también la dirige, la amistad. Si bien es cierto que yo considero que una buena amistad es mejor que cualquier noviazgo, pues un buen amigo nunca te va a dejar de lado, también es cierto que estoy cansado de andar por la vida sin conocer ese otro lado de la moneda.

                En fin, ya conoce mi queja, todos tienen y yo no tengo… quisiera tener su respuesta de que hacer.

Atentamente
Kushikimi
Departamento de Mensajería

martes, 24 de enero de 2012

Solo Imaginar

Hoy regreso a la escritura, pues es donde único encuentro soltura. Es donde mis pensamientos son libres y puedo manejar lo que sucede. Hoy regreso a la prosa, hoy regreso a contar lo que en mi vida se asoma de una manera poco común para alguien a quien consideran poeta. Hoy regreso a este espacio donde ventilé cosas en un momento dado y que por alguna razón, posiblemente tiempo, dejé abandonado. Hoy después de tanto mi corazón palpita, late y mi mente se detiene entre antojos, deseos y desesperos. Entre lo que mi mente y mi corazón saben que es correcto y lo que otra parte de mi cuerpo quiere. Hoy dejé de lado mi lectura obligada sobre el arte en tiempos pasados, para poder hacer espacio en mi mente para ventilar lo que quiero ventilar en este espacio.

Quizás no tenga deseos de tomar un trago, bueno los tengo pero en realidad no vale en este momento. Hoy quiero dedicar este espacio para decir que quisiera ser como Arjona, quisiera ser como Jack en Titanic. Quisiera poder dibujar la belleza de una chica sin ropa en palabras o en dibujos. Quisiera plasmar lo más hermoso que habita esta tierra sea en mis letras o en mis trazos. Pero se muy bien que ese don se me ha negado, aunque escribo con destreza… no puedo describir con certeza. He visto, oído y hecho muchas cosas en esta vida. Pero aún hay cosas que no puedo explicar y una de ellas es como es posible que exista gente que no vale la pena quedándose con aquellas por las que uno daría la vida. Sí, aquí vamos de nuevo, pero seamos realistas, a quien no le ha dado esa curiosidad en su vida.

Quiero dar rienda suelta a mis pensamientos como solía hacerlo y en estos momentos mi mente tirita entre lo que es carnal y lo que es mental. Entre lo que mi mente y corazón quieren y lo que mi cuerpo desea. Hoy siento esa encrucijada en la que no se sabe que es lo mejor para el bienestar de uno. Decido seguir lo que mi mente y corazón me dictan ya que es raro que ambas cosas se compaginen de la manera en que lo han hecho en estos últimos días. Otras veces por seguir impulsos caí en desgracia, hoy… haré lo contrario. No he de negar que yo tenga impulsos fuertes, que tenga deseos que no había tenido hasta hoy… y que sinceramente quisiera recorrer con mis manos un camino por el que solo he recorrido pocas veces. No he de negar que esos impulsos puedan llevarme a un éxtasis que quizás no haya sentido, que esos impulsos me lleven a una cama nueva y a un lugar donde quizás pocos se han aventurado. Pero también sé que esa ruta no me pertenece, que esa ruta no es la que debo tomar y que por más que así lo quiera… a otro le toca esa ruta adorar.

Me despido diciendo que no hay nada que temer al enamorarse… más que al amor mismo. Pues vivir pensando en ti puede llevarte a un abismo. Vivir pensando en otros puede crearte un ser distinto. Y vivir pensando en impulsos… puede llevarte a creer que no existe sentimiento alguno. Acto o sin acto… me gustaría dibujar o pintar o escribir sobre esa obra de arte… pero sólo me toca imaginar como sería estar frente a belleza tal, ante mujer tal…. Solo imaginar… solo imaginar.

lunes, 29 de agosto de 2011

Una señal... solo una y me lanzo


Ayer, considerando que lean esto el 29 de agosto, se me ocurrió en la mañana una pequeña frase que contiene su rima; no pude completarla como un poema pues para mí tenía todo lo que quería decir en ese corto mensaje. Una frase que para quienes son asiduos lectores de este blog, deberá ser conocida o al menos descifrable sin dificultad alguna. Es que a través del transcurso de lo que llevo escribiendo este blog, como un hobby y una distracción… aparte de lo obvio, una forma de escribir lo que pienso y que dos o tres personas lo lean… pues ha habido un tema recurrente. Mis intentos fallidos de ser un Romeo de la vida y encontrar mi Julieta.

Es simple, no creo que deba dar mucho rodeo y la frase decía así… “Ya no quiero seguir chocando contra una pared en lo oscuro, quiero un camino seguro o poder abrirme paso entre los muros, una señal es lo que espero para poder seguir con mi rumbo”. No hay que ser un Físico-Nuclear para saber qué es lo que se esconde detrás de esa frase. Pero si hay que serlo para saber por qué me llegó esa idea a la mente a eso de las 6 am de la mañana de ayer. Es que una vez más parece que esa sensación efímera de la mente en la que uno se siente feliz solo porque tiene de frente o anda hablando de alguna manera; teléfono, de frente o las más comunes hoy día, mensaje de Texto o Facebook… con una persona que le interesa (en mi caso… mucho). Y una vez más tengo un choque interno que en realidad no me permite decidir qué camino tomar. Quizás mis pasadas experiencias en estas lides me han predispuesto a creer que soy un fracaso y que solo sirvo para ser un buen amigo, quizás es el miedo a que entregue mi corazón y mi alma por una persona y esa persona lo tome en sus manos y lo lance cual muñeco de trapo. No sé qué razón habrá para que esa confusión me llegue. Y como dice la frase quisiera recibir una señal, cualquier cosa, puede ser lo más simple de esta vida… una palabra, un gesto, algo… que me diga LANZATE… NO TIENES NADA QUE PERDER… LO QUE PODIAS, YA LO PERDISTE…

Quiero eso, quiero que algo me diga que me lance, que puede que esté más seguro de lo que pienso. Quizás el amor es como Arjona lo describe “El amor es un ingrato, Que te eleva por un rato, Y te desploma porque sí.” Y tal y como a él me ha tocado vivir con un impostor que se hace pasar por Amor. No lo sé, pero a veces quisiera que no recibiera tantos golpes, tan corridos y poder tener ese rato efímero de felicidad siendo recíproco con alguien. Quisiera por una vez sentarme en un bar y tener una historia buena que contar, sin que el nudo en la garganta vuelva a aparecer. Que se rían de mis chistes sin importar cuan estúpidos sean y poderme en la mirada de alguien, sin sentir que invado un espacio privado. Sentirme parte de alguien que sea parte de mí. Eso para mí sería muy grande, pero si me sentara con Pau Donés, voz principal del grupo aragonés Jarabe de Palo… me diría “TE DIGO QUE ROMEO Y JULIETA NO ERAN DE ESTE PLANETA”.

Creo fielmente en el mensaje de esa canción, pero a la vez soy iluso, detallista, idealista y quiero un amor como esos de película. Aunque nunca vaya al baño, nunca me bañe, milagrosamente tenga ropa limpia todo el tiempo y las escenas de sexo las pongan en negro… pero bueno. Quiero un romance así, bien a lo película, o a lo novela. Quizás no tan perfecto, pero al menos poder hacer cosas que se hacen en esos medios.

Anyway, por ahora seguiré esperando, suave, sutil y sin ajoros. Esperando como he esperado toda mi vida y como me tocará esperar un poco más, a menos que algo suceda en estos días. Cruzo los dedos por que sea así…. De lo contrario… seré otro intento fallido de Romeo… esperando una Julieta inexistente. Aunque como los Caramelos de Cianuro solían decir… “Llega y te perdono que me hayas hecho esperar, compañera de mi soledad… sé que tienes que existir… yo sé que tienes que existir”. Mientras, con esta buena canción de mi infancia (si, escuchaba esa música en mi infancia… pobre pervertido por la música a corta edad lol)… una cerveza en mano y un muy lindo atardecer… me despido hasta nuevo aviso.

PD: Adjunto el link a la nueva canción de Ricardo Arjona, me parece genial y representa el lado del amor que me ha tocado vivir. (aparte de ser una mejor descripción que la de Tito el Bambino)

 http://www.youtube.com/watch?v=ZNgiS-eQ7LM

lunes, 25 de julio de 2011

Príncipe Azul.... porque no un Príncipe Verde

Wao!! Hace tiempo no escribía aquí. Realmente no tenía mucho que contar, ni mucho que decir. Pero hoy… no sé hoy como que las cosas cambiaron un tanto y luego de ver una película pues me llegaron cosas a la mente que necesitaba soltar. La película es esa película nueva de Mila Kunis y Justin Timberlake… Friends With Benefits. Y puedo decir que esta película me ha hecho recordar porqué dejé de ver películas de ese tipo hace un buen tiempo… de hecho porqué deje de ver películas en general.

La cosa es sencilla, este tipo de películas, comedias-románticas, siempre me traen o recuerdos de alguien… o de algo… o de ambas, algo y alguien. La cosa es que no sé si recuerdan mi historia con la chica de la cerveza, la historia que inició todo este embrolle que he dejado un tanto en el abandono por falta de cosas que contar que puedan considerar interesantes…. Pues esta película me hizo recordar por alguna extraña razón a esta chica. Y si combinamos la película con el hecho que por alguna extraña razón de la naturaleza últimamente una de las canciones que más tengo en la mente es “Todo quedó, quedó” de Victor Manuelle, que recomiendo que escuchen… muy buena salsa… pues es la receta perfecta para el desastre mental.

Digo desastre mental pues es lo que me sucede, la mente me está corriendo a millón por minuto. Sucede que la trama de la película gira en torno a esta pareja de muchachos que se conocen por cosas del trabajo… “alguien dijo destino?”… y ambos han tenido una suerte muy parecida a la mía en el amor. Siempre terminan… COMO LOS MEJORES AMIGOS :D!!! (cosa chula -.-)… ok la cosa es que se conocen y se hacen valga la redundancia… LOS MEJORES AMIGOS :D!!! y deciden tener relaciones casuales y blah…blah…blah… la cosa es que todo el mundo piensa que ella está “dañada” porque espera a su príncipe azul en un carruaje que es tirado por caballos… y de él que está “dañado” emocionalmente, pues tiene miedo a enamorarse realmente pues en todas las chicas que se ha fijado solo lo ven como el mejor amigo y alguien en quien poder llorar…. El chico parece a una historia conocida por ahí… o sea yo… la chica pues puede ser cualquiera allá afuera.

Que tiene que ver todo este rollo con este blog… simple… se dieron cervezas, se dieron tragos, tuvieron sexo… y por momentos se dijeron adiós. Ok… hasta ahí la historia de la película, vamos a lo que vinimos. Resulta que pienso en la chica quizás porque como terminamos siendo “BUENOS AMIGOS :D!” quisiera que mi historia fuera como la de la película. Quisiera un final así bien tipo a lo película romántica con un beso luego de alguna película… aunque las ganas de orinar me dominen… y aunque no sea con la chica quisiera poderme tirar en alguna esquina a poder ver las estrellas junto a ella, contar idioteces, poder decir que tengo a alguien a mi lado… tener a alguien a quien dedicarle mi poesía y mi compañía. Pero eso solo se da en las películas.

En nuestra “realidad” se tiene que sufrir para ser feliz… o eso dicen… ya que si fuera así yo no estaría contando estas cosas  y tendría a mi lado a la chica de mis sueños. En nuestra realidad uno no podría tirarse en una esquina y decir que ama a alguien sin que lo despachen, uno no podría decirle a una “amiga” lo que realmente siente pues perdería su confianza, su amistad y cuidado si todo contacto con ella…. Lo digo por experiencia propia. Es algo tonto, ilógico… es como leí en un estatus en Facebook, red milagrosa que aunque aparentes estar muerto puedes enterarte de todo… “Las mujeres se quejan de que no existen hombres buenos, que solo existe un hombre bueno… su mejor amigo… o su amigo… ese que toman de psicólogo y le cuentan todo. Ese que en secreto quisiera ser la causa de sus lágrimas y tener el amor que ellas dan a otro imbécil. Pero ellas solo lo ven como un psicólogo y como su amigo”… si tan solo ellas voltearan a ver a ese “psicólogo” a ese quien las escucha… y le preguntaran sin miedos, sin temores que siente él por ellas… el mundo no estaría lleno de patanes con ínfulas de Gigolos.

Y aunque suene cliché, aunque suene tonto… me gustaría por una vez que esa chica en la que me fijé, volteara a verme no solo como alguien que la escucha… que la entiende y que busca sacarle una sonrisa cuando más decaída está. Quisiera que se percataran que eso es porque me importan… porque me interesan… y porque quiero hacerla feliz. Pero mientras piensen en un patán… mientras crean que todos son iguales… mientras esperen su príncipe azul a caballo… este príncipe verde espera sentado en una piedra escribiendo… mirando al horizonte en espera de su princesa morada que se le acerque y le diga que quiere ser su amiga, compañera… y la inspiración de sus poemas.

domingo, 26 de junio de 2011

Un lobo... sin domesticar

Par de noches consecutivas entre tragos, bailes, cervezas y adioses con sabor a hasta pronto. Eso ha sido para mí los últimos días. Pude ver a gente que hace buen tiempo no veía y disfrutar con ellos de mi recién adquirida confianza en mí mismo. Confianza que por mucho tiempo estuvo ausente, pero que poco a poco ha ido llegando a mí.

Estas noches me han servido para mostrar en bandeja de plata esa creciente confianza a gente que por mucho tiempo me daba de codos simplemente porque quizás no tenía esa confianza en mis espaldas y era un simple muchacho invisible más. Pero creo que las cosas han cambiado drásticamente y que aquel que tenía escondido ha salido a flote a fuerza de cantazos, bailes, tragos, cervezas, adioses y amistades nuevas.

Todo comienza con el merengue de Manny Manuel, bailar hasta más no poder y saludar a cuanta gente conozco. Luego, retumban las trompetas del Gran Combo y comienza la salsa buena, a bailar, beber y hablar se ha dicho. La sangre latina comienza a correr y comienzo a sacar a las chicas a bailar, sin saber un pepino de cómo se baila la salsa pero al menos hay que moverse. La cosa sigue con conversaciones, sigue con preguntas y respuestas y con saludos que parecían de un candidato político y no de un muchacho que hasta hace poco no se atrevía ni a saludar a quienes lo saludaban. Los ojos de quienes pensaban que las cosas seguían siendo igual, no dejaban de asombrarse del cambio de la noche a la mañana que di simplemente por un tiempo alejado de ellos.

Así las cosas propuse nuevos reencuentros, nuevos bailes, nuevas cervezas y nuevas tertulias. Nuevos “jangeos” juntos y salidas para recordar tiempos en los que yo era el fruto de los chistes y que ahora soy quien los hace. Que no hay forma en que me pongan el “vellón” porque puedo devolvérselo bien fácilmente, cosa que hasta hace poco no podía. Creo que me convertí en un Lobo, que aún no ha sido domesticado y anda suelto. Un lobo que ha tomado nuevos bríos y tiene todo por delante de sí, sin pensar en quien se queda atrás. Que está dispuesto a conquistar al mundo solo o acompañado, pero va rumbo a eso.

Bueno hasta aquí mi relato de esta vez, pues las luces se apagaron, el Gran Combo bajó del escenario y con los Ojos Chinos, de una chica que no está a mi lado, me fui a dormir, con varios tragos, cervezas y adioses en el bolsillo…. Y claro… con los pies molidos de tanto bailar.

sábado, 28 de mayo de 2011

No vale la pena....

Viajando en mi carro un día de esos en los que cantas todas las canciones que salen en la radio, claro yo siempre ando con mi Ipod conectado para no oír ningún anuncio de esos estúpidos que pasan por las estaciones, sale una canción que me recordó muchas cosas y me puso a pensar en otras. Entre las cosas que pensé es que siempre he sido un tonto, un idiota en el amor y aclaro la canción no fue Un Montón de Estrellas. Y analizando me di cuenta que es verdad, siempre he sido un tonto, un iluso un fiel creyente del amor. Pero que me ha traído eso… nada. Así que escribo esto porque en estos momentos he decidido por fin dar por terminada mi búsqueda de esa chica que me quiera. Pues ya la flor que llevaba en el bolsillo para regalarle se ha marchitado y no vale la pena entregar ni un pétalo de ella.

Y es que durante todo este tiempo me dediqué a amar y me he cansado de hacer eso. Durante todo este tiempo quise encontrar con quien compartir mis alegrías y tristezas y realmente me he dado cuenta que no existe tal persona. Sí, me he rendido y muchos podrán argumentar que no me dé por vencido, que debe haber una allá afuera, que soy un tonto porque solo me he enamorado de chicas que no se fijan en mi. Que se yo que otras cosas podrán argumentar para tratar de quitarme la idea que tengo en la mente. Pero nada de eso les va a funcionar, me he cansado yo de ser siempre quien sufra por amor. Me he cansado de ser yo quien tenga que llorar por un amor que  no se dio. Y aunque en el fondo de mi corazón me duela tengo que dejar la duela a un lado. Y quizás va en contra de mi naturaleza, pues considero que tengo lo de mis abuelos y mi tío en la sangre… soy enamorado. Me gustan las chicas y no puedo evitar querer y desear estar con alguna chica que me llame la atención, es parte de quien soy. Pero me resignaré a no tener nada serio y ser simplemente lo que todas dicen que soy “un buen amigo”. Un buen amigo que en muchos casos desearía ser un abrigo pero que se ha cansado de ser simplemente el escudero y no ser el caballero de la brillante armadura.

Y ni modo, es mi decisión final y si alguna, en algún momento sintiera algo por mí pues que lo diga. Pues de mi boca, de mi corazón ya no saldrá sentimiento alguno más allá de en mi poesía. Si en algún momento deciden que puedo ser su príncipe, tendrán que decírmelo porque de mi no va a salir nada. Seré nuevamente una roca, un buen amigo en quien sostenerse pero nunca un chico que flaqueará por amor de nadie. No volveré a enamorarme, pues ya lo hice de una manera en que me perdí… y nunca me correspondieron. Y alzo mi copa solo para decir…. Que Jerry Rivera y Rey Sepúlveda tenían razón… cuando dijeron… NO VALE LA PENA…. ENAMORARSE!....


Mis queridos lectores… que pasen buena semana y hasta mi próximo desahogo……

lunes, 23 de mayo de 2011

"Never say no to a redhead"

No he vivido tanto como otras personas para creerme un erudito en cosas del amor. Tampoco soy una eminencia en cosas del corazón, ese trabajo se lo dejo a los poetas como Neruda y a los idealistas como Bécquer. Pero siempre he sido un consejero, en palabras de mis amigos, un buen consejero. Pues sin importar cuán lejos esté ese amigo, siempre escucho su versión de los hechos y doy un consejo sobre lo que debería hacer en el caso de que todo lo que me ha dicho sea tal y como lo ha dicho.
Muchas veces estos consejos que les doy les funcionan a la perfección y terminan estando con la chica de sus sueños, aunque luego los intento yo y nada me sale como debería. Pero en todos los casos ha sido así, excepto en uno. Un solo caso no ha sido igual que los demás. Este amigo estaba perdidamente enamorado de una chica de nuestra escuela, una chica que tal y como él había llegado “nueva” a la escuela que estábamos, solo que unos años antes que él. Rápidamente él y yo entablamos amistad y un año después me contó lo perdidamente enamorado que estaba de esa chica.
La chica, atlética, de estatura razonable, de unos ojos hermosos y pelirroja… sí, esas mismas que un dicho en inglés reza que no se le debe decir que no. Entiendo al chico, obviamente no había forma que evitara tal belleza. Me pide ayuda sobre que debía hacer le dije que fuera sincero, que dijera lo que sentía y que tratara de ser quien es en todo momento (si solo eso a mí me funcionara tal y como está supuesto a hacerlo). La cuestión es que el chico lo hace y la chica acepta ser su novia. El chico emocionado me llama y me da las gracias pues lo que le dije le funcionó, realmente fui como el propio Hitch de la película, solo le di confianza para hablar con la chica.
Pero al día siguiente la chica lo llama y le dice que fue apresurada en tomar la decisión y que en realidad no quería ser mala con él pero que no quería ser su novia. Esto fue antes del quinceañero de otra compañera de clases. El día del quinceañero el chico me dice todo lo que sucedió con lujo de detalles y no puedo hacer más que escucharlo una vez más.
Luego de eso pasaron varios años y ahora estamos en la Universidad ambos. Seguimos siendo buenos amigos, seguimos hablando frecuentemente y compartiendo como los amigos que somos. Él sigue siendo básicamente el que me escucha muchas estupideces y yo sigo siendo su consejero. Pero durante una charla de esas que tienen los amigos con una cerveza en la mano me confesó que aún seguía enamorado de la chica. Le dije que lo entendía, pues siendo franco yo aún no olvido a la chica de la cual estuve enamorado por muchos años, solo que ya la dejé en el pasado y básicamente por mí, puede podrirse en el décimo infierno de Dante sin ningún problema.
El chico luego de dar un sorbo a su cerveza me dice… Al Diablo…. Me confiesa que aunque está enamorado de la chica no está dispuesto a permitir que una chica que le hizo tanto daño en el pasado y que en un pasado lo creyó un idiota siga controlando su vida. Me confesó a su vez que la chica había comenzado a buscarlo pues estudiaban en la misma Universidad, yo fui el único que se rebeló y se fue a estudiar a una universidad diferente. Pero que contrario a lo que decía el dicho Tendría que decirle que NO a una pelirroja. Y entre tragos y cerveza maldijimos al amor y a los demonios que trae consigo… y con un trago y un salud cerramos la conversación esperando que algún día poder decir “Hermano… quisiera que seas el padrino de mi boda”…. Y nuevamente un adiós con sabor a “hasta luego” cierra el trato.

martes, 17 de mayo de 2011

Por un trago, una cerveza y un adiós...

Comenzar, por dónde comenzar… muchos dirían que por el comienzo, otros dirían que a “media-res” yo… prefiero comenzar por el final. Por lo que me llevó a escribir esto...

Era uno de esos días lluviosos en los que en realidad no hay mucho que hacer y mucho por pensar, estaba terminando mi semestre universitario, y entre cosas y cosas que ocurrían una de ellas fue el tener que resignarme a perder nuevamente. No perder en cuestiones de vida, si no perder en cuestiones de amor. Y sí, pensarán, aquí otro frustrado más otra persona que no tiene idea de que rayos hacer con su vida. Y realmente no los culparía, pues es verdad que hay muchos que les pasa igual que a mí. Siendo francos, eso fue precisamente lo que me llevó a escribir esto, verán, volviendo a lo del día lluvioso sin nada que hacer, estaba yo leyendo una columna en el periódico, una de esas tantas columnas que escriben para que uno le de gracia las situaciones de otros pero que en realidad uno termina identificándose con la pobre persona en cuestión y termina viendo la columna como una que puede sucederles, cuando hablando con una amiga en Facebook se me ocurrió la idea de escribir lo que me ha pasado a mí y lo que me han contado.

Al principio veía esto como una cosa estúpida que no debía hacer pues hablando claro aunque me gusta escribir no soy persona de escribir para que otros sepan lo que quiero decir. Pero conociendo lo mucho que a mí me gusta escribir esa amiga me propuso la idea de iniciar un blog, bajo el pretexto de que si lo hacía podría tener éxito pues mis historias son jocosas y a la vez mucha gente se puede identificar. A parte, me dijo, que me serviría de desahogo para todo. Así que decidí embarcarme en esto.

Se preguntarán el porqué del título “Un trago, una cerveza y adiós…”, pues la razón es sencilla por un trago la conocí, por una cerveza me enamoré y como siempre vino el adiós. El trago, fue un trago que un amigo me enseñó que a ella le estuvo curioso, la cerveza que nos dimos juntos, diré que nunca probé una cerveza que me supiera tan dulce y me durara tanto como aquella; y naturalmente el adiós… pues es un adiós… con sabor a “hasta luego”.

La chica, no vale la pena decir su nombre pues no lo veo relevante a la historia, la veía perfecta, todo lo que jamás soñé… el momento, increíblemente justo… y el adiós no pudo ser más inoportuno. Aún no cierro la puerta, no pierdo esperanza de en algún momento darme cuenta que no era un adiós y que todo podrá ser como un sueño de nuevo, como aquel momento en que nos bebimos la cerveza, sentados uno al lado del otro. Pero por ahora admito que  nuevamente he perdido, me siento como dice mi nombre HITCH… ya que soy una especie de Cupido entre mis amigos, pero nada me sale bien a mí.

Así esta chica despertó en mí nuevamente ganas de escribir y de vivir. Pero como todas solo bastó un trago para conocerla, una cerveza para amarla y un adiós para intentar olvidarla. Ahora a buscar un nuevo trago para ver si logro romper el ciclo….