sábado, 27 de abril de 2013

Me visitó

Y todavía la espero

Era una tarde de esas de las que pretendo no acordarme, con una cerveza en la mano para no perder la mala costumbre, estaba sentado en mi lugar predilecto. Si, en ese lugar que ha venido a ser mi “locus amoenus” y en el que grandes ideas surgen pero se ahogan entre alcohol, lágrimas y sueños truncos. Pero entonces la vi, llegó de sabe un buen dios donde porque no la había visto llegar por ninguno de los flancos. Se acercó a la barra sola, pidió precisamente la misma cerveza que yo estaba tomando y se sentó cerca de donde yo estaba. Nuestras miradas se cruzaron y de manera intuitiva nos miramos de arriba abajo. Era hermosa, tan hermosa que me recriminaba no haberla notado nunca antes. Me preguntaba de donde habría salido tal belleza, que no había visto hasta ese momento.

Traía puestos unos pantalones azules de infarto y una camisa blanca con diseños estridentes. Estaba completamente sola y pensé que esperaba a alguien. Una belleza como ella no podía andar sola en un lugar como ese por mucho tiempo, por tanto decidí esperar. Terminé mi cerveza y continué observando, paso a paso cada movimiento metódico que ella hacía. Sus dedos subiendo y bajando por el cuerpo de la cerveza como si ella intentara tentar mi cordura. Esos dedos suaves y delicados que lucía sin hacer mayores ademanes. Observaba sus ojos, esos ojos acaramelados que buscaban los míos cada cierto tiempo, en una mirada furtiva de cazadora habilidosa midiendo su presa para luego de un solo disparo atinarle al corazón. Sus labios, ese rosal prohibido en la distancia que solo el más hábil de los jardineros puede cuidar, por momentos flanqueados de sus blancos dientes que mordían su labio inferior. Y me convencía a cada rato que ella no podía andar mucho tiempo sola.

            Observé que terminó su cerveza y nadie había llegado, ella no observaba la hora y se me hacía extraño. Me levanté, fui a la barra y pagué una ronda para ambos. Le di su botella y me senté a su lado. Una sonrisa se dibujó en su pálido rostro y en el mío salpicaba la picardía. Tocó su pelo con la mano izquierda, solo eso pues no tenía mucho. El teñido de sol me llamó la atención y solo comenté la frase más estúpida que podía esbozar en ese momento: “Quien fuera jardinero para cuidar de esa rosa”. Sentí arder por dentro, metí la pata me repetía. Pero su sonrisa detuvo el pensamiento, supe que al menos le había robado una pequeña carcajada y eso era bueno. La conversación se extendió hasta que me dio su número y al oído me dijo su nombre… Evaki.

Cerré los ojos para fundirnos en uno de esos besos furtivos entre extraños y al abrirlos ya no estaba. Para mi sorpresa tenía una botella de cerveza derramada sobre la mesa y varias personas a mi alrededor abanicándome y poniendo gazas con alcohol frente a mi nariz. Pregunto dónde está ella y la describo pero nadie me supo decir. Desde entonces paso cada rato libre en el mismo lugar, esperando que un día de la nada, regrese y se siente a mi lado nuevamente. Pero eso, no creo que suceda, al menos no por ahora.

viernes, 8 de marzo de 2013

Relato de un reconocimiento



Todos con sus audífonos puestos, ensimismados en su mundo y yo observo. Observo al mundo que pasa frente a mí, como pasa en tránsito el tiempo, metido entre las letras de mi libreta; metido en eso que me apasiona. Suben y bajan la escalera, y por unos segundos nuestras miradas se funden en un reconocimiento de lo etéreo. No nos conocemos, no sabíamos de nuestra mutua existencia, pero aquí estamos, mirándonos fijamente, observando cada milímetro de nuestra anatomía antes de voltear el rostro a nuestro interior y a la vuelta de la escalera desaparecer.

Y fue cuando subió ella, cada paso que daba la hacía parecer más que una diosa. La luz de neón reflejándose en su rostro hacía que pareciera nívea y la suave brisa que subió entre los agujeros de la pared, hacía mecer sus cabellos como olas en el mar. Era una visión divina subiendo esas escaleras frente a mí. Sus manos dentro de su abrigo, tan blanco como parecía su rostro debido al resplandor de la luz de neón, su bulto color negro con puntos rosas contrastaba con la blancura de su rostro y su abrigo. Tanto el abrigo como el bulto denotaban que su edad fluctuaba entre los dieciocho y los veinte años.

Ahí estaba yo, observando como ella subía las escaleras con la paciencia y resignación de quien hace algo por mera obligación. Deduje que iba para una clase que no era de su agrado, y no la culpo, pues a esta hora quien tiene ánimos de hacer algo más que soñar en una blanda cama. Y así subía, escalón por escalón, como quien sube peldaño a peldaño el camino al calvario, mirando al piso, ese piso que a veces limpian y a veces dejan pasar días sin tocar, por evitar tropezar y caerse. Y la observaba yo, interpretando cada paso y cada gesto que ella gesticulaba al hacer su peregrinación rutinaria al salón.

Alzó su mirada súbitamente y me miró, descubrió mis ojos observándola fijamente y sonrió. Había roto la monotonía de su peregrinación. Sacó una de sus manos de los bolsillos del abrigo y se recogió uno de los lados de su cabellera de mar, detrás de la oreja, como intentando embellecer o descubrir detalles que no había podido ver por sus cabellos cubrirlos. Miraba al piso y luego subía la mirada para penetrar cada vez más en mi mente y mi alma.

El reconocimiento continuó, sus ojos de miel se posaron en los míos. Me observaba y la observaba, subíamos y bajábamos la mirada, intentando escanear la anatomía uno del otro y adentrarla a nuestro subconsciente. Para así en las noches, se posara junto con los ramos de Morfeo en nuestros sueños la esperanza y la figura que habíamos visto en ese momento. Hacernos parte uno del otro y reconocer el alma de ambos.

Seguía su rumbo, caminaba ahora frente a mí, su anatomía de griega diosa se hacía cada vez más prominente. Sus cabellos negros, su tímida sonrisa y su mirada penetrante me idiotizaban. En ese momento ya era de ella, y ya ella lo sabía muy bien. Se aprovechaba de que me tenía en sus manos, que podía juguetear con mi mirada como quisiera. Detuvo su paso y lentamente cruzaba frente a las puertas del ascensor frente a mí.

Tenía que observarla, era casi una obligación divina. Detuve mi escritura y miré directamente a sus ojos. Me sonrió, sus dientes perlados se hicieron hueco entre mis pupilas y volvió a meter las manos en los bolsillos del abrigo. Ya me sabía suyo y yo la sabía mía. Nos besamos con la mirada, con la sonrisa nos amamos y en el caminar nos unimos.

Era ella, sentía el impulso incontrolable de levantarme, pero algo me aguantaba. ¿Sería acaso la escritura lo que me ataba? ¿Sería que las letras sentían celos de su belleza y temían perderme? Solo sé que continuó su marcha sin yo poder levantarme y simplemente me resigné a sonreírle. Sin saber su nombre nos unimos, sin conocer más que nuestra anatomía fuimos uno. Por unos segundos el tiempo se detuvo y nos conocimos.

Dio vuelta en la escalera y sonó mi alarma. Subió ella por la derecha y yo caminé a la izquierda en el pasillo. Ambos caminamos a nuestro destino, metidos en nuestras cosas, habiendo vivido algo divino. Compartimos unos segundos, segundos que parecieron años. Sin la esperanza de volvernos  a ver, sabiendo que por ese momento fuimos uno y nos reconocimos al mirarnos fijamente. Entré en el salón, con su figura aún clavada en mis pupilas, cerré mi libreta y de la chica no quedó más que este relato.

martes, 5 de marzo de 2013

¡Me encanta tu tono de piel!


Me mata la piel canela, es algo que no puedo evitar. Es como un instinto en mí que hace que observe sin discriminar a cualquier chica que tenga un color de piel como tostado. No sé qué tienen, solo sé que me matan. Ellas no lo saben y aunque se den cuenta que las observo, creo que solo piensan que las miro por lindas y no precisamente por un detalle que tuvo Dios con su anatomía. Casi de la misma manera me encantan las chicas que tienen una mirada misteriosa, de esas que cuando te observan no puedes hacer más que mirar sus ojos y perderte. Y en estos días por otra de esas redes llamada Twitter, encontré una que reúne ambas características.

Lo increíble de este asunto es que esa chica está muy ligada a lo que sucedió entre el 12 y 16 de Febrero. Lo que hace que mi mente conspiradora comience a dar vueltas y a maquinar cosas que no son la realidad, pero ni modo. A veces es así, el universo es loco y de nada nos sirve forzar cosas. Hace apenas unos días estaba que no quería salir de la cama y hoy estoy twitteando más de lo normal.

Pero a lo que sirve, las chicas con ese tono de piel tienen algo que las separa de las demás, son caramelos envueltos en vestiduras.  Con las ínfulas de poeta que tengo me llaman la atención pues no son de tez negra, ni tampoco blanca… son esa ambivalencia en la que no son una ni la otra, sino algo totalmente distinto y por tanto exótico e intrigante. Combinamos eso con una mirada penetrante y tenemos la receta para la muerte de un poeta enamoradizo. Podría tener mil y un verso para chicas así, pero prefiero admirarlas. De vez en cuando de mi salen cosas como esta, que no se sabe que son, si son alabanza, elogio, o simplemente el desahogo del alma que no se atreve a decir… “ME ENCANTA TU TONO DE PIEL”. Y es que las boricuas son cosa hermosa, siempre he dicho que me voy a Japón o algún sitio así para ser exótico y que me miren con el hambre que da el ver algo que rompe con la continuidad de las cosas, pero luego me detengo y pienso… “Coño pero si aquí tenemos a las mujeres más bellas… japonesas quédense esperando”.

No importa cuántos tropiezos tenga, sé que a la larga será una boricua la musa de cuanto poema pueda imaginar. Quizás no sea Neruda, y creo que es sacrilegio compararme, pero algo es algo… acaso no dicen ellas que quieren a alguien detallista… que mejor que un poema salido de la nada (aunque se sientan awkward jajaja). Mientras, sigo observando y escribiendo para quienes nunca me leerán, esas creaciones divinas que un mortal no puede aspirar y al fin y al cabo solo seguiré tuiteando, inventando y esperando. Observar se vuelve mi arma y las letras mi medio… “Táctica y Estrategia”… ahora mismo, ando delineando mi táctica…. Esperando que mi estrategia algún día funcione. Que algún día no existan buitres que terminen de jorobar la situación y que aparezca quien rayos me comenta en la silla de español en mis versos. Mientras, seguiré haciendo pushing para que cierta persona, a quien hoy le digo ME ENCANTA TU TONO DE PIEL! vaya conmigo por dos días enteros al cine y no vaya nadie más……..

PD: "Táctica y Estrategia"-Mario Benedetti


"Piel Canela"-Bobby Capó


martes, 26 de febrero de 2013

Propósito


Tener ideas y no saber cómo plasmarlas es algo de lo que todos adolecemos. Parecería mentira que alguien como yo que habla hasta por los codos se le haga tan difícil a veces expresarse por cualquier medio, pero es la realidad. Quiero embarcarme en 2 aventuras, pero sé que el tiempo y las cosas por hacer van a cohibirme un poco, la primera es retomar este espacio en el que hoy escribo y al menos por un periodo de tiempo escribir aquí. Dejar saber cosas que suceden o cosas que observo, sea lo que sea. La segunda es intentar llenar mis propias expectativas con varios poemas para publicar o llegar lo más cerca posible de publicar un poemario. Creo tener bastantes poemas ya guardados tanto en el disco duro como en la computadora y sería un buen experimento.

Claro, también está la aventura que he querido embarcarme desde hace mucho, de escribir algo lo más parecido a una novela posible, aunque termine siendo un desastre. Eso último llevará más tiempo y quizás no se me dé en un futuro cercano, debido a la carga académica de este semestre y más importante aún a mi falta de paciencia para sentarme y desarrollar algo. Tengo varias personas empujándome, dándome ideas e impulso para hacer de estas aventuras una realidad. Algunas mentoras y amigos que sacan de su tiempo para hablar conmigo sea por correo electrónico o sea en persona y me dan sus ideas y sus “tips”. Ya tengo un libro que estará en agenda para este verano, el cual espero me de ideas para la última aventura ya que tengo varios personajes en mente y podrían resultar en algo interesante.

En fin, todos son experimentos que saldrán desde una silla. No quisiera llenar de expectativas mi mente o a la gente a mi alrededor y luego no cumplir con las mismas, pero creo que con cada consejo, cada entrevista y cada cosa que escribo me voy volviendo mejor escritor. Quizás sea mi propia imaginación jugándome trucos y sea lo que un profesor me dijo una vez que él era… “un bebedor adicto a la escritura”. Quién sabe, por lo pronto, este será mi espacio de contar historias vividas o vistas y a su vez se convertirá en lugar de desahogo y elucubraciones que llevarán a donde llevan otras cosas, a la nada que habita en mi mente. Por lo pronto, me despido y espero tener algo más abarcador en próximos días.

viernes, 22 de febrero de 2013

"Ya no existen detalles" (el por qué de querer ser Panda)


Nací en una época donde ser como soy es sinónimo de ser un buen amigo. Dios al parecer decidió hacerme una mala jugada y me hizo bajito, en familia modesta (cariñosa y todo, quizás la mejor familia del mundo.... pero no puede competir en términos económicos, pues en el resto le llevan de ventaja la clásica milla, contra esas que le regalan a sus hijos Scion FR-S a la semana de salir o que dejan que sus hijos vayan a la universidad en BMW) y para rematar me hizo ultra-romántico. Digo esto porque la realidad del asunto es que por más que las mujeres repitan, se den en el pecho, se tiren desde cuartos pisos, se muerdan y se arranquen los pelos… al preguntarse ¿Dónde hay hombres diferentes? O la peor llegar a decir “Que todos los hombres son iguales”… cuando aparece ese diferente, ese desastre, como menciona Tony Croatto en su canción “Mujer de 26 años” al final terminan con los mismos pendejos de siempre.



Hasta hay canciones de reggaetón que tratan de ese tema. 



Es hasta posible que esto lo hagan como una especie de prueba satánica en la que dicen una cosa y en realidad quieren otra, pero no sé. Creo que necesito un gurú que me explique y me saque de este abismo. Para hacer la historia y comprendan por qué deseo ser un oso Panda (aquellos que me siguen en twitter y me conocen ya deben estar hastiados de eso). La razón es sencilla, todo comenzó con un trago (para variar). Un trago que me di con una amiga uno de esos días en los que te dicen: “baja para que me acompañes”. Y esta chica aparece de la nada y se sienta a nuestro lado (“SUCCESS”). Al fin y al cabo, la chica termina hablando con la amiga mía, que es una “aprontá” y para completar anda en los caminos del bi-sexualismo (con mayores tendencias al lesbianismo). La chica me dejó pegado a su mirada y a la inteligencia que mostraba al hablar, so que decidí darle un “add” en esa maravillosa red llamada Facebook.

No la vi por varias semanas y hasta me olvidé del “add” que le había dado en la red. Fue entonces cuando un 12 de febrero lo chequeo y me percato que me ha añadido la chica. Por segundos sentí que el corazón bombeaba y que por fin algo podía pasarle bueno a este corazón idiota. En fin, mi celebración duró hasta el 14, mientras hablábamos, ese día me confabulé con varios profesores para llevar una idea loca y propia de mis ideales románticos a su pleno cumplimiento. La chica recibió una tarjeta, no firmada con mi nombre si no con mi seudónimo. Me escribe preguntando si fui yo y supe por buenas fuentes (la profesora que le entregó la carta) que ella quedó encantada (Por fin mi ultra-romanticismo y ultra-sentimentalismo daban frutos). Esa noche me arriesgué a hacer algo que nunca había hecho, ya que mi hermana pensaba celebrar su cumpleaños y la chica iba a estar por “celebrar” el 14 de febrero, pues decidí pagarle todo lo que consumiera (es un gran salto considerando que por lo general yo ni eso me atrevo a hacer). Pero en fin, la cosa es que solo cruzamos miradas, porque esa amiga “aprontá” decidió que ayudarme a mí con la chica era muy complicado y que mejor se la quedaba para ella.

En fin, el 15 y el 16 fueron días emocionalmente críticos, en los que comencé  desear ser un oso Panda, para solo preocuparme por comer bambú, rascarme la panza y dormir. Olvidarme por completo de que mi corazón es un idiota y se enamora de la primera chica que muestre algún interés o se muestre interesante. Pero como sé que es posible que eso solo ocurra cuando reencarne, pues por el momento decido seguir los pasos del profesor Mucher y creo que odiaré al género perverso y ambivalente ese llamado “femenino”. O quizás no, porque eso sería demasiado para mí, sería más difícil que saber que cerraste Facebook y querer chatear. Pero si creo que me cerraré una vez más. Haré como los salseros de la mata del Gran Combo y diré  “YO NO MENDIGO AMOR….” 



Seguiré siendo el mismo tonto que siempre he sido, el mismo idiota y ese muchacho que es capaz de hacer llegar un verso en una tarjeta a alguien o escribir uno en una silla para esos efectos. Aunque Dios se haya burlado de mí en hacerme como me hizo su razón tendrá… quien sabe, quizás me espera la mujer de mis sueños en la pantalla grande…. (Emma Watson, sabes que te estoy observando a ti)…. Bueno hasta la próxima decepción amorosa o el próximo desahogo (quizás la semana próxima).

miércoles, 15 de agosto de 2012

Visita de "La Roja"


He dicho bastante sobre la visita de "La Roja" en Twitter y creo que debo abundar un poco más en el porqué de mis palabras. Desde que se anunció este choque "amistoso" muchos españoles se hicieron eco en las redes sociales y foros deportivos, al decir que Puerto Rico no es un rival digno para su selección. Pero me pregunto, acaso el "campeón mundial" no tiene la obligación de expandir el interés por su deporte. Brasil cada año hace un tour en el que siempre enfrentan a una selección menor para llevar interés a su deporte en dicho país. Durante meses he escuchado mucho sobre este encuentro, de los españoles y “conocedores del deporte” que en realidad esto es un encuentro que no tiene ninguna importancia; que no deberían venir a jugar aquí; que Puerto Rico no importa hablando futbolísticamente. Y cada vez me pregunto, ¿acaso la obligación de esos países importantes en ciertos deportes, no es llevar su deporte a otro nivel en países donde no se practica?

MLB ha hecho lo propio con el beisbol, y aunque en Puerto Rico esté en decadencia, lamentablemente, en países como Sudáfrica, Holanda, Australia e Italia el beisbol está en ascenso gracias a iniciativas como el Clásico Mundial de Beisbol. Evento que le dio la oportunidad a países como los antes mencionados, donde este deporte nunca había hecho mella, a decirles a la gente de estos países que existe un deporte llamado Beisbol y que tienen jugadores de envergadura que los pueden representar. Esto, quedó demostrado en el pasado Clásico en el que vimos como el equipo de Holanda derrotaba a equipos como República Dominicana, equipos fuertes y que todos decían que eran posibles ganadores del torneo. Para el próximo se espera la inclusión de otros países; lo cual ayudará a expandir el interés en este deporte a nivel mundial y quien sabe si se encuentren nuevos prospectos para la llamada “Carpa Grande” en lugares donde normalmente no se observan a los jóvenes, por no ser un país con tradición en ese deporte.

Y ya que hablamos de otros deportes que buscan la expansión llevando a sus campeones a otras partes del mundo… NBA. La NBA ha tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos años y todo se debe a su plan para expandir las fronteras conocidas para su liga. Envían a sus campeones a enfrentarse en juegos de exhibición a equipos en la liga China, Española e Inglesa. Han hecho encuentros en los que una selección de jugadores se enfrentan a otros equipos y esto sin incluir la enorme cantidad de campamentos que hacen sus estrellas en países como China, Egipto, Camerún, Inglaterra, Italia entro otros países. A mi entender, es esta presencia de la NBA y la insistencia en ayudar a otros países lo que ha permitido el crecimiento del baloncesto a nivel mundial y hoy día Estados Unidos no es la única potencia en este deporte y constantemente se encuentra en posición en la que su fuerza se ve retada por equipos como España, Lituania, incluso Puerto Rico. Añadiendo a esto, los resultados se ven… pues actualmente en la NBA vemos jugadores de todas partes del mundo.

Luego de presentar estos ejemplos, ¿por qué tanto empeño en que “La Roja” no juegue en un país con poca tradición futbolera? ¿Por qué  tanto empeño de la prensa española en querer hacernos ver como un país sin importancia y que este encuentro no tiene ninguna relevancia? Lo pregunto, porque para mí este encuentro tiene tanta relevancia como el que los Lakers se enfrenten al Barcelona en España o los 76ers jueguen contra un seleccionado Inglés… o que los Giants y los Eagles de la NFL jueguen en el Wembley Stadium o el Estadio Azteca. Este encuentro aviva a un pueblo, pues pueden ver que el mundo los ve iguales y logra que los niños de un pueblo se entusiasmen con un deporte que es poco conocido en un país. La fiebre del futbol se pegó en Puerto Rico hace poco, y aunque haya gente como yo que disfruta del juego desde hace más de una década, no es hasta ahora que la vasta mayoría del pueblo puertorriqueño conoce sobre este deporte y aprenden a disfrutarlo.

Con mi sentir hacia la importancia de este juego ya plasmada, voy a hablar sobre algo que tengo en la mente y no logro sacarlo. En los últimos días la prensa y la fanaticada de este país ha sido muy vocal sobre “La Roja”, dándole casi la misma cantidad de cobertura que a los atletas puertorriqueños que regresaban de las olimpiadas. Comienzo a creer que veremos una vasta cantidad de personas vestidas con indumentaria de “La Roja” en el enfrentamiento amistoso y eso para mi es una vergüenza para nosotros como nación. Pues, ¿como es posible que un país que se jacta de su “orgullo patrio”, sea el único país en el mundo que va a la selección que se enfrenta a la suya? Muchos países de menor rango, como Belice, si reciben la visita de cualquier selección siempre van a respaldar a la suya. Pero en Puerto Rico vamos a respaldar a la selección visitante. Lo hacemos a tal grado que ha sido tan pero tan poco lo que se ha reseñado del llamado “Huracán Azul” que si la gente conoce a Marco Vélez o a Alexis Rivera es mucho. Y quizás los conocen pues llevan jugando con los Islanders desde hace mucho. Apuesto a que la mayoría de los puertorriqueños no sabían que teníamos una selección hasta que se anunció este encuentro amistoso y ha sido tan pobre su cobertura que han desaprovechado la gran oportunidad de hacer brillar a nuestros jugadores y decirle a los niños de nuestro país, “sí tenemos una selección y sí este es un deporte en el que nos puedes representar”. Hemos desperdiciado una oportunidad única de mostrar a los jóvenes que nos representarán en este encuentro. Y es verdad, siendo realistas si nuestra selección logra un gol o empatar contra la española será un logro para nosotros como nación. Hay que ser realista, la selección española es muy superior, tácticamente hablando, a la nuestra, pero no por ello debemos olvidar nuestro “orgullo patrio” y dar alma y corazón por la visita. Al fin y al cabo, son los muchachos de azul, los que nos van a representar en cada competencia y para los españoles esto es solo un periodo de vacaciones tropicales antes de iniciar su temporada. Para los nuestros, es la mejor oportunidad que tienen para mostrarle a sus mayores detractores… los hinchas boricuas… que tienen el talento para irse de tú a tú con el mundo y sudar patria de la forma en que Culson y Espinal lo hicieron en Londres.

Olvidemos “La Roja” por un segundo, olvidemos que son los nombres… y seamos HINCHAS verdaderos y no simplemente fanáticos que se mueven con la marea fuerte. Apoyemos a los nuestros sin importar que y comencemos a demostrarles que también estamos orgullosos de ellos. Exijamos mayor cobertura al llamado “Huracán Azul”, exijamos mayor promoción a ellos y subamos el nivel de Puerto Rico a nivel de la FIFA juntos. Quien quita, que esta visita sea la primera de muchas que nos hagan equipos grandes… pero eso solo se logra con nosotros como fanáticos apoyando a los nuestros; sin importar que.

jueves, 26 de abril de 2012

Seamos felices... total, es gratis


El día de hoy decido escribir estas líneas alejándome bastante de lo que acostumbro a escribir en este lugar. Hoy quiero sonar quizás un poco como Amós Morales e intentar motivar a quienes como yo han pasado o pasan por circunstancias que a veces los empujan a ser quienes no son para sobrevivir. Leí por ahí que no debemos dudar de nuestra capacidad para hacer sonreír a los demás; que por peor que estemos nosotros siempre el sacar una sonrisa de quien la necesite es lo mejor que podemos hacer y es nuestro pequeño granito de arena para lograr una sociedad mejor. Y por experiencia puedo decir que esto es la realidad, que no importa cuan mal tu te sientas, siempre es mejor hacer reír a quien necesita que le dibujen una sonrisa en su rostro para olvidar los pesares que en muchas ocasiones pueden ser peores que las que tienes tú. Sonreír conlleva menos esfuerzo que estar serios o enojarnos. Dice un viejo refrán “Si la vida te da la espalda, agárrale las nalgas”, bueno no precisamente es el mejor ejemplo, pero captamos la esencia que esta frase conlleva oculta en sí. Comprendemos que no importa la adversidad por la que estemos pasando siempre es bueno sonreír y “meter el pecho” a las situaciones, seguir adelante sin dejar que nada nos incomode o no s estropee nuestra felicidad, que al fin y al cabo es el fin común de todos los seres humanos. En una ocasión ya dije que aprendí a ponerle un freno a mi vida, disfrutar el paisaje y vivir sin complicaciones, noté un gran cambio en mi vida y otros lo han notado también… en estos días antes de un examen era yo quien más tranquilo estaba y una compañera de clases me dijo, al yo decirle que me estaba raro ser yo el único tranquilo, “Es que a ti nada te jode tu paz”. Comprendí que ese pequeño freno que puse a mi vida que me permite disfrutar el paisaje y los personajes que aparecen en él, hizo lo que debía hacer.

También noté como a pesar de que una y otra vez caigo de imbécil y termino fijándome en quien no me ve más allá que un amigo; que aprendo de cada una de ellas. Aprendo más de mí con cada paso que doy en esas lides y he aprendido a disfrutarme su compaía aunque sea efímera; pues  por alguna razón esa persona entró a mi mente en ese momento en específico. Quizás no era yo quien necesitaba, quizás era ella quien me necesitaba a mí. Es por eso que pienso que “con cada metida de pata que cometo, y han sido muchas, que con cada punzada por saber que me fijé en quien no debía, y han sido varias, estoy más cerca de lograr lo que deseo”  lo digo por la sencilla razón de que la realidad es que con cada uno de esos tropiezos aprendo de mí, aprendo de la vida y comienzo a sonreír por más razones que las que lloro. Muchos deberían hacer como yo, ponerle un freno a su vida, analizar cada paso que han dado, disfrutar del paisaje y de los personajes… pues al fin y al cabo la vida es una y si no te la disfrutas y la vives con ajoro, puede terminar un día y no habrás dejado ni una sola huella positiva en nadie al irte. No es dejar obras maestras para que el mundo te recuerde… es que dejes una obra en un maestro o maestra que logre recordarte a través del mundo.

Al final del caso, sonrían, la vida es corta, muy corta para estar metidos en nuestros asuntos. Observen, escriban, canten, toquen algún instrumento, reciten un poema… hagan algo aunque sea pequeño que los haga felices. Pues al final son esas pequeñas felicidades las que en conjunto logran la gran felicidad que todos buscamos. Cometan errores, pues al final son esos errores los que te hacen madurar, crecer y ser gente. Hagan lo que mejor saben hacer, pues no saben a quien inspiren algún día… como ella me inspiró a escribir estas líneas. Con el trago que tengo azul que tengo en la mano, levanto y brindo… seamos felices, en las pequeñas cosas… total, nos es gratis.